Apuntes para una catalogación razonada de las pelotas de fútbol


El estudio, la investigación histórica, y otros tantos factores más, son necesarios y requeridos cuando los temas tratados sobrepasan el interés de pequeños grupos humanos para transformarse en productos consumidos por las grandes masas sociales, hechos como los que están ocurriendo desde ya hace un buen tiempo con el fútbol. Cuando esto ocurre, comienza la necesidad de organizar, de disciplinar, de racionalizar estos fenómenos emergentes para evitar futuras complicaciones y abusos muy comunes de ver entre los que saben algo de unas cosas, y los que desconocen ese “algo” de las mismas. Así dan comienzo la confección de listados, apuntes, o como quieran llamarlos, para después desembocar en lo que se conoce como catálogo.

Las “pelotas” de fútbol, para nosotros los sudamericanos, o “balones” para los que quieren distinguirse mejor, o como las llaman los españoles y europeos, se han convertido en una parte importante de la “MEMORABILIA” del Fútbol Asociación, a tal punto que los listados y ordenamientos de sus marcas y modelos, han sobre pasado ya los límites de lo común, que nos han puesto a pensar seriamente en la necesidad de algo más completo, en la necesidad de un listado racional, en ese algo que no es otra cosa que un CATALOGO.

Nadie ha escrito nada al respecto. La Memorabilia del Fútbol en general es prácticamente muy nueva en este mundo de las modernidades. Pero noenfrentamos a los grandes inconvenientes, que en ciertas situaciones, son más que serios imponderables: No encontramos dónde investigar, HA DESAPARECIDO TODO, O CASI TODO. Nos vemos en la necesidad de volver a repetir nuestra vieja y ya conocida cantinela: NADIE CREYÓ EN EL FUTBOL, NADIE SUPO GUARDAR NADA DE EL, NI HABLEMOS DE SUS PELOTAS, LLAMADAS TAMBIEN BALONES, DE SUS BOTINES, O ZAPATOS DE FUTBOL…

No tenemos que volver a insistir que el fútbol moderno nació en esa taberna londinense de la calle Long Acre, llamada “FREEMASON”, el 23 de Octubre de 1863, pues desde esa fecha va a dar comienzo el desarrollo de nuestro trabajo.

Dibujo de la época de Freemason’s Tavern

A muy pocos, casi a nadie, se le ocurrió guardar o conservar algo a lo que se le “pateó” toda su vida. Nadie guardó las pelotas de fútbol, primero porque su triste y desgraciado final era predecible, terminaría destrozada, como terminan las cosas que son tratadas a “las patadas”; y después, nadie iba a guardar algo que no se sabía si esa rara modalidad de divertirse pateando un pedazo de cuero iba a perdurar por mucho tiempo. Nadie pensó, ni imaginó, ni siquiera el mismísimo Jules Rimet, pensó jamás que la FIFA iba a llegar a tener más países miembros que las propias Naciones Unidas y que el fútbol se iba a convertir en el juego más hermoso y querido por toda la humanidad.

Se podrá decir que los vikingos llegaron a América antes que los españoles. Se podrá decir que el fútbol lo inventaron los chinos, los persas o los aztecas, pero la única verdad que existe es que el fútbol nace en el número 81-82, de la calle Long Acre, de la ciudad de Londres, en una Taberna de nombre “Freemason’s”, el 26 de octubre de 1863, cuando los representantes de once equipos y colegios de Londres, fundaron la “FOOTBALL ASSOCIATION”, famosamente conocida simplemente como “FA”.

Allí se establecieron las “trece reglas”, que se convirtieron en los Trece Mandamientos del fútbol moderno, habiendo tenido además la necesidad de firmar el “divorcio eterno” entre el rugby y el football, que ocurre el 8 de diciembre de ese mismo año.

Arthur Kinnard

Dos jóvenes deportistas se llevan los honores de ser los propulsores de esta brillante idea, convertida con el tiempo en el mayor espectáculo de la humanidad. Compañeros en la Universidad de Cambridge, el inglés Charles William Alcock y el escocés Arthur Kinnaird. Alcock, en 1871, crea la “Challenge Cup”, la primera que se organiza en el mundo, cuya primera final la gana el “Wanderers”, en 1872; Kinnaird, un año más tarde, será uno de los fundadores de la “Scottish Football Association”.

Charles Alcock

Y así en más el fútbol comienza a desarrollar sus impresionantes mecanismos. En 1872, y en la parte que nos interesa para nuestra historia sobre las pelotas o balones de fútbol, la Football Association resuelve que la pelota debe ser esférica, de no menor de 68,5 cm., ni mayor de 71,0 cm. de circunferencia y ser RECUBIERTA DE CUERO. ROMA LOCUTA CAUSA FINITA. Roma ha hablado, y la causa ha terminado. Las pelotas de fútbol deben tener esta circunferencia y deben ser de CUERO. Lamentamos, en consecuencia, tener nosotros que desconocer la atribución de “más antiguas” que se le ha hecho a otras pelotas que no tienen estas características.

Según los entendidos del Museo de Fútbol de Escocia, que lo hacen conocer en varias publicaciones, fue en 1862 que se inventa la vejiga o cámara de goma que desplaza a la vejiga de los cerdos que daba a los balones una forma más parecida a pelotas de rugby que de fútbol. Con el uso de las cámaras de goma, los fabricantes consiguen hacer una pelota redonda, a la que necesariamente le tienen que poner botones en los polos. La misma fuente indica que las pelotas sin botones “buttonless footballs” se patentan recién en la década de 1880.

Que se hayan patentado en la década de 1880 es una cosa, otra muy diferente es que se haya utilizado mayormente el nuevo invento. Los balones con botones existieron hasta las dos primeras décadas del Siglo XX. Los botones fueron utilizados en diferentes formas y sobre todo en tamaños. Los botones en los polos de la pelota sobresalían, esto hizo que a medida que avanzaba la experiencia en los campos de juego y para aplacar las quejas de los jugadores, sobre todo de aquellos que cabeceaban la pelota, hicieron que los botones se vayan perfeccionando, hasta ponerlos a ras de la superficie de la pelota, los que desparecieron finalmente con el invento de la “buttonless footballs” patentado en la década de 1880.

En 1862 se inventó una cámara de caucho y una bomba con la que se inflaba. Esto permitió la producción de una pelota redonda, aunque algunos fabricantes todavía hacían pelotas con un botón en cada extremo para mantener la sutura en el punto donde se reunían los paneles de cuero. “Pelotas sin botones” era una palabra de moda de marketing principal para los proveedores y fabricantes en la década de 1880.

William Thomlinson, de Patrick, Glasgow, Escocia, fue un famoso fabricante de artículos deportivos, que en los últimos años del Siglo XIX, creó la primera pelota de fútbol sin botones. La revista mensual “Sadlery and Harness”, publicaba en Walsall, Condado de Staffordshire, desde 1891, toda la actividad comercial sobre talabartería y guarniciones para caballería de esa región, uno de los focos industriales más importantes del Reino Unido. En el Volumen II, Número 9, del 9 de Marzo de 1893, podemos leer lo siguiente: Página 177 “William Thomlinson, de Partick, Glasgow, afirma que sus pelotas de fútbol de 8 paneles, así como las de rugby, son las únicas perfectas en el mercado. Pero no solo Thomlison fabricaba pelotas de fútbol en el Reino Unido. Duke & Son, de Penhurst, Kent, Inglaterra, y muchos otros fueron los talabarteros fabricantes de pelotas de Fútbol de esa época. Es muy difícil poder determinar a qué fabricante corresponde las pelotas más antiguas, ya eso entra a manejarse con el conocimiento, experiencia y “buen olfato”, como se dice vulgarmente, de los méritos del buen conocedor de sus temas, ya sea como experto o como coleccionista.

Sobre las marcas usadas por los fabricantes de pelotas en la tercera parte del siglo XIX, es algo muy complejo, diríase casi imposible, encontrar pelotas en las que todavía perdure impresa la marca del fabricante, para poder determinar a cuál de ellos corresponde. Esto, necesariamente, ha quedado supeditado al reconocimiento de sus fabricantes por el modelo al que cada una de ellas pertenezca.

Pero hay algo más todavía. No solamente en el Reino Unido se fabricaron pelotas de fútbol. Creemos que en Alemania que siempre fue una nación futbolera, pudo haber comenzado con la fabricación de sus propias pelotas.

Como lo dijera Carlos Yametti, del CIHF de Argentina, narrando la escena en la Aduana de Buenos Aires, allá en Julio de 1886, cuando alguien viendo una pila de unas cosas desinfladas que parecían odres o gorras de cuero exclamó: “¡Son esos cosos para los ingleses locos!”

Fotografía de la época que muestra una pila de pelotas de fútbol de entonces. ¡Muy pocas se han conservado!

Continuaremos.