Las inexactitudes oficiales de Peñarol pretendiendo atribuir al CURCC un “origen obrero y popular”


La consigna que en una franja de cincuenta metros de largo pintó el Consejo Directivo de Peñarol en la tribuna cabecera del estadio de su propiedad, donde concurre la parcialidad más combativa del club, no responde a la documentada verdad histórica.

Muy poco afortunada resultó la errónea puesta en escena de la consigna que la nueva conducción de Peñarol busca imponer como estereotipo del club.

Esta columna de opinión personal –que no involucra a la Asociación de Historiadores e Investigadores del Fútbol Uruguayo (AHIFU) tal como se advierte a los lectores en la portada de esta página web-, demostrará con algunas pocas pruebas documentadas de las centenas que existen al respecto y oportunamente revelaré en un libro de próxima aparición, del error cometido al pintar la consigna referida. El origen de los clubes deportivos desde el nacimiento del Uruguay independiente y hasta un momento que puede situarse a partir de 1896 –año de los grandes triunfos del Albion FC en Buenos Aires que aportan a la masificación del football association-, fue obra de los acaudalados residentes británico aristocráticos y de sus jóvenes descendientes, que llegaron a estas tierras para desarrollar  los negocios vinculados con la revolución industrial que pusieron en marcha, trasladando todas sus costumbres, incluido el idioma, a nuestro pequeño país. En tal sentido el Montevideo Cricket Club (MVCC) y el Central Uruguay Railway Cricket Club (CURCC) resultaron dos ejemplos emblemáticos. Más aún este último que nació como una dependencia deportiva de los británicos propietarios monopólicos en nuestro país del servicio de ferrocarriles. Tan es así que los 15 fundadores eligieron presidente del club al joven ingeniero de treinta y tres años de edad, Frank Henderson, máxima autoridad de la compañía mencionada. Nacido en cuna privilegiada en aquel Londres señorial y victoriano de mediados del siglo XIX, en la residencia de sus padres ubicada a cuatro millas y media de Buckingham Palace donde moraba la reina Victoria, Henderson tenía pasión por el polo y el golf, deportes que practicaba con asiduidad. No así por el cricket. Precisamente apenas tres días antes de ser electo para conducir los destinos del CURCC, el 25 de setiembre de 1891 con su participación en la reunión donde se fundó el Montevideo Polo Club, el mismo Ing. Henderson fue electo presidente de institución que se ponía en marcha para organizar la temporada de polo.

Los británicos y los actividades físicas

La gran mayoría de los diversos deportes tal como hoy los conocemos, con las modificaciones que a través del tiempo se fueron introduciendo en sus reglamentos, nacieron durante los siglos XVIII y XIX en las Islas Británicas. Su práctica se desarrolló en los colegios y las universidades privadas en el marco de los profundos cambios educativos que se impulsaron. Se incluyó en los jóvenes la competencia a través del esfuerzo físico complementando la enseñanza tradicional impartida en las aulas. La experiencia permitió comprobar que además de controlar el ocio y la utilización del tiempo libre de los muchachos, la actividad física fomentó en los alumnos la responsabilidad, el sentido colectivo de integrar el equipo y la obtención del triunfo como meta final. Ser mejor que el adversario.

Thomas Arnold (East Cowes 1370671795-Rugby 12/06/1842).

Aquello de “uno para todos y todos para uno”, que Dumas reflejó en su famosa novela. El pedagogo y humanista Thomas Arnold resultó uno de los grandes abanderados del cambio desde su cargo de director del Public school[1] de la ciudad de Rugby, donde terminaría por dar vida al juego que llevó ese nombre, deporte antecesor del football association surgido en 1863 al modificarse sus reglas con la finalidad de disminuir las lesiones que provocaba en los jugadores. Sin embargo no se encuentran estos dos deportes entre los que ganaron más adeptos con la introducción de las expresiones atléticas a nivel de colegios y universidades privadas. El cricket resultó el más beneficiado. A pesar que existen varias versiones sobre su origen, está probado que en 1550 ya se practicaba en algunos colegios británicos, expandiéndose a todo nivel hasta convertirse a fines del siglo XVIII en el deporte nacional de Inglaterra. También el remo, creado en Gran Bretaña como hoy lo conocemos, adquirió predicamento con una competición de trascendencia mundial. La hoy tradicional regata entre los botes ocho con timonel de las universidades de Cambridge y Oxford que se disputa desde 1829 en el curso de agua del muy londinense río Támesis.

La multiplicación de la práctica deportiva puso en marcha en las Islas Británicas el primer negocio rentable vinculado a ella. No sólo por la construcción de los lugares para su desarrollo, sino también el suministro a los jugadores de los elementos para competir además de la indumentaria. Luego surgieron los clubes como ámbito para confraternizar socialmente, culminando con la puesta en marcha de organizaciones destinadas a regir las actividades, inicialmente en calidad de amateurs, con el sólo ánimo de vencer y disfrutar del éxito. En 1879 el club Darwen FC de Lancashire fue la primera institución en pagar salarios. Nacía el profesionalismo. Moría la época romántica.

Queda en claro que los estudiantes y universitarios de las Islas Británicas que iniciaron las prácticas deportivas no llenaban los requisitos para ser considerados “obreros y populares”. Pertenecían algunos a la aristocracia en la acepción del término como “clase noble”, otros a las familias adineradas y de buena posición catalogadas de clase alta. A los colegios y a las universidades tenían acceso mayoritario -casi total podría afirmarse-, sus descendientes. Esto surge de una realidad que se extenderá hasta varias décadas ingresado el siglo XX.

Los deportes en el Río de la Plata: primero en Buenos Aires después en Montevideo

La revolución industrial que surgió en las Islas Británicas en las primeras décadas del siglo XVIII transformó al mundo. A través de los barcos ingleses no sólo exportaron las ventajas que trajo aparejada la creación de los motores sustituyendo el trabajo manual. También las propiedades de las empresas que ponían en marcha para explotar sus inventos: ferrocarril, tranvías, energía eléctrica, servicio de agua corriente, de gas por cañería para alumbrado, teléfono, telégrafo, bancos, diarios, etc. En un mundo donde el francés resultaba la lengua global más importante, el idioma inglés comenzó poco a poco a desplazarla. También instauraron donde llegaban sus costumbres, entre ellas las deportivas con el club como estandarte. Esta realidad se produjo en la mayor parte del mundo, y en el Río de la Plata como siempre ha ocurrido a lo largo de la historia hasta nuestros días, los episodios se producían primero en Buenos Aires y luego se trasladaban a nuestro Montevideo.

La institucionalización de las actividades deportivas en nuestro país [Argentina ] comenzó con el auge del comercio internacional, la construcción de los ferrocarriles de mano de los ingleses y el creciente número de británicos que llegaban a las costas del Río de la Plata. Fue en esa época que se fundaron aquí los primeros clubes sociales y deportivos, clubes que imitaron a las exitosas instituciones existentes en Inglaterra con los deportes que se practicaban allí: cricket, football (fútbol), rugby, polo, golf, bat fives, racquets, tennis (tenis), bowls (bochas de césped), shooting (tiro), hípica, caza de zorros (a caballo) y carreras de caballos, entre otros”.[2]

Sede del Buenos Aires Cricket Club ubicada donde actualmente se erige el Planetario en el parque 2 de febrero. Allí tenía su cancha donde se jugó en 1867 el primer partido de fútbol de la historia en América del Sur.

Hay registros de un partido de cricket jugado por miembros del club en el barrio porteño de Recoleta en 1831, donde se desplegó una bandera con la leyenda ‘Buenos Aires Cricket Club’. El partido fue cubierto por el periódico de la comunidad británica en Argentina The British Packet que se publicaba en Buenos Aires”.[3]

También de esta forma y como copia del mismo, surgió el primer club en nuestro entonces muy joven Uruguay que contaba sólo con doce años de vida. El poderoso empresario británico Samuel Lafone nacido en Liverpool, líder de varios negocios entre ellos el saladero del tasajo para exportar, en octubre de 1842 convocó a través de las páginas del diario inglés editado en Montevideo a la puesta en marcha del Victoria Cricket Club, “quizás en homenaje a la Reina Victoria, o simplemente reflejo de la ubicación del campo de deporte en Pueblo Victoria”[4].

Aunque de corta vida como consecuencia de la Guerra Grande, la semilla germinó por intermedio de “tres socios que habían pertenecido al malogrado Victoria Cricket Club: Jhon Pickering, Harold Hughes y Robert MacLean, a quienes se sumó una veintena de nuevos residentes [fundaron ] el jueves 18 de julio de 1861 el Monte Video Cricket Club (MVVV) formado por británicos.[…] Los miembros se organizaban en tres categorías: los de nacionalidad británica y sus hijos, agrupados por sus ocupaciones; los oficiales de las naves británicas de guerra en estación en el puerto de Montevideo, y los alumnos de los centros educativos británicos[5]. El estatuto redactado en idioma inglés, igual que las actas hasta 1889, mostraban las características del círculo cerrado que se imponía en el club donde los concurrentes a la sede en la calle Buenos Aires n.º 118 se comunicaban solo en la lengua de Shakespeare.

En abril de 1868 se puso en escena el primer enfrentamiento deportivo internacional. El equipo del Buenos Aires Cricket Club viajó a Montevideo para enfrentar a los locales, venciendo en forma contundente: 156 a 124. La revancha se disputó al año siguiente en la otra orilla. Nació de este modo, favorecida por una realidad geográfica, una rivalidad rioplatense deportiva que no tiene parangón con ningún otro país en el mundo. Sólo era necesario tomar el barco en una orilla, cruzar el río en la noche, arribar a la otra, descender e ir al campo de juego, para retornar de la misma forma una vez culminado el partido. En Europa pudieron utilizar la navegabilidad del río Danubio con tal finalidad. Sin embargo no lo llevaron a la práctica por diferentes motivos. No existen dudas de que en Buenos Aires y Montevideo todos estos deportistas estaban muy, pero muy lejos de ser “obreros y populares”.

Fotografía de uno de los primeros escudos del Montevideo Cricket Club (MVCC).

Corresponde señalar que el 27 de agosto de 1880, en el MVCC se disputó el primer partido de football association del que existe constancia documentada en las páginas del diario El Siglo. Aún en vigencia y funcionamiento, Monte Video Cricket Club legítimamente debe lucir la condición de ser la única institución decana del deporte en el Uruguay, incluyendo obviamente el fútbol, deporte que se practicó allí llegando el club -cosa poco conocida-, a inscribirse para intervenir en la primera Copa Competencia de 1900 que se disputaba entre clubes de la AFA de Buenos Aires, la liga de Rosario de Argentina y la AUF de Montevideo.

En 1870 aficionados y marinos ingleses compitieron en el riachuelo y en el río Luján, de Buenos Aires y Tigre, y en 1873 se llevó a la primera regata oficial. El 18 de mayo de 1874 en el Hotel Central de Montevideo ubicado en lo que hoy se conoce como la “ciudad vieja”, zona que en aquel momento era el lugar de residencia de las familias adineradas de la clase alta y lo seguirá siendo hasta la mitad del siglo XX, Samuel A. Lafone Quevedo sentado “in the chair”[6] lideró la reunión de creación del Montevideo Rowing Club (MVR), acompañado por A. B. Boutell en el cargo de capitán, el tesorero W. Drewer y el secretario B. Whishaw. Astutamente designaron en el cargo de presidente a José Ellauri, quien desempeñaba el cargo más alto del Uruguay. Era el presidente de la república. La nominación de un oriental sumada a la de otro joven criollo que integró la asamblea -Javier Álvarez-, confirma una vocación cosmopolita que se ratificó cuando al año siguiente ingresó por vía de excepción como socio con todos los derechos, otro criollo: Julio Folle. Ellauri nunca desempeñará la función y tampoco concurrirá a las reuniones del club de remo al que se asociarán varios integrantes del Montevideo Cricket Club para su práctica. En el Rowing también se llevarán a cabo con frecuencia partidos de rugby y football association.

Los británicos, sus hijos y los criollos

En consecuencia, en el Uruguay que ingresaba al último cuarto del siglo XIX el origen de las instituciones deportivas que funcionaban distaban enormemente de ser “obrero y popular”. Exclusivamente las integraban los británicos, hablaban en inglés y en ese idioma redactaban las actas de las sesiones de las directivas. Estos residentes que se afincaron en el país mayoritariamente lo hicieron con sus esposas e hijos pequeños. También procrearon en el Uruguay nueva descendencia. Otros se unieron en matrimonio con damas orientales pertenecientes a la aristocracia local, instruyendo a sus hijos como si fueran británicos. Todos necesitaron colegios privados que impartieran la enseñanza en idioma inglés para brindar instrucción a sus críos nacidos en tierra oriental. Surgieron dos instituciones –Montevideo The English High School (1874) y The British School (1885)-, que aplicaron los métodos de enseñanza del Reino Unido incluyendo la práctica deportiva. Requirieron profesores que llegaron especialmente desde las Islas Británicas. Dos de ellos se destacaron ampliamente. William Leslie Poole[7] en el primer instituto citado y Thomas Jefferies Ashe[8] en el segundo.

El mismo origen alejado de lo “obrero y popular” ocurrirá con la fundación de otras instituciones deportivas en Montevideo. Dos de ellas tendrán particularidades distintas cada una, reflejando en su gestación los cambios que la presencia de los residentes británicos aristocráticos y de alto poder económico, fueron introduciendo en la alta sociedad y el patriciado oriental. Dominadores de las fuentes de servicios, con ellas los británicos compartían negocios, entre otros los agropecuarios, desarrollando a su vez estrechas vinculaciones familiares en las reuniones sociales con participación de las damas y sus hijos. Sin embargo a nivel deportivo en las únicas dos instituciones que

Diseño de la primera página del libro de actas del Montevideo Rowing Club. Las banderas de la izquierda son las de los clubes de remo que existían en Inglaterra. En el cargo de presidente aparece José Ellauri, presidente de la república en ese momento.

funcionaban los británicos mantenían el concepto de círculo cerrado. El Montevideo Cricket Club se mantuvo impermeable al deseo de los orientales de introducirse en calidad de socios. El nacimiento del Montevideo Rowing insinuó una apertura a los criollos y a los integrantes de la colectividad alemana, resultando el más destacado Carlos Sturzenegger quién adquirirá en el futuro mayor notoriedad en el deporte uruguayo. Sin embargo, luego del primer año de la presidencia de Ellauri, inexistente en los hechos, el 10 de junio de 1875 fecha en que se eligió la nueva directiva, se designó en el cargo al cónsul británico en Uruguay, determinándose que la conducción del club a través de la comisión directiva reposara exclusivamente en británicos.

A través del paso de los años el mantenimiento del concepto de coto exclusivo en las actividades de los británicos, fue creando en los orientales cierto recelo. En Montevideo Rowing Club os criollos solicitaron la reforma estatutaria para poder acceder a posiciones directrices. El planteo encontró la oposición del duro grupo británico que resistió e impidió la modificación. La respuesta del grupo de orientales no se hizo esperar. El 5 de mayo de 1888 en el Hotel de París en la calle 25 de Mayo n.º 290, rodeados de similar boato y formalidad con la que se pusieron en marcha en su momento los dos clubes británicos existentes, se fundó el Club Nacional de Regatas. La utilización del idioma español en el nombre de la nueva institución y la denominación de Nacional, representó el primer símbolo de emancipación de los británicos en una institución deportiva. La elección de presidente recayó en el Dr. Daniel Muñoz, de 39 años, oriental, periodista, escritor y político del partido Colorado, fundador en 1878 del diario La Razón cuya dirección ejercía. Difusión no le faltaría al nuevo club. Tampoco apoyo económico para construir con el paso de los años una hermosa sede en el puerto de Montevideo… ¡al lado de la sede del Rowing!

El otro alumbramiento puede considerarse como el fruto de la rebeldía juvenil de los hijos de esos británicos que llegaron durante la niñez al suelo oriental donde crecieron; los que nacieron criollos, aunque de padre y madre británicos, y los criollos puros, hijos del patriciado y la aristocracia vernácula que construyó la patria, quienes desarrollaron afinidad con sus congéneres de edad y clase social como  resultado de la vinculación de sus familias con las británicas. Obviamente, también muy alejados de lo “obrero y popular”. Nacieron así lazos de amistad, uniones matrimoniales de sus hijos, sentimientos encontrados camino al futuro entre esos críos que vieron la luz en Uruguay y a los que sus padres extranjeros pretendían mantener atados a las costumbres inglesas. En todos los tiempos del mundo cuando los padres intentan imponer a los jóvenes el camino a seguir, en la mayoría de los casos se produce ese choque generacional que lleva a tomar otro rumbo.

El club Football Association, debut ante el MVCC, Poole de centreforward y Juan Negrón de insider

Algo de esto ocurrió con Henry Candid Lichtenberger Levins, hijo de padre alsaciano y madre escocesa. Medalla de oro a los doce años en el English High School siendo joven inició una exitosa carrera empresarial. A los 18 años desde esa posición destacada y apoyado en su prestigio se le ocurrió formar el club Football Association, reuniendo a veintitrés ex compañeros del colegio, todos de casi la misma edad, a quienes el profesor William Leslie Poole, además de otras materias, les enseñó a practicarlo. El nombre elegido marcó la primera rebeldía al ir contra la tradición británica, según la cual se elegía una denominación y se le agrega el nombre del deporte que practicaba. Fundado el 1.º de junio de 1891 la institución cuya presidencia reposó en manos de William Mac Lean.  El manejo del siempre necesario dinero para funcionar quedó a cargo del propio Lichtenberger, designado tesorero, con H. A. Woodcok en la secretaría; J. D. Woosey y G. P. Swinden, capitán y vice respectivamente. El estatuto aprobado impedía la presencia en el club de jugadores extranjeros. Dice el paisano que no hay peor cuña que la del mismo palo.

La naciente institución contó con el apoyo decidido del Prof. Poole quien contaba con 24 años de edad. A pedido de H. C. Lichtenberger, su antiguo destacado alumno en el curso aunque de pocas condiciones para el juego en la cancha -su hermano Cecil B. era muy superior-, Poole accedió a que el juvenil Football Association naciente, debutara en un partido frente al equipo del Montevideo Cricket en la cancha de la Blanqueada. Poole no sólo integraba el equipo en posición de centre forward, sino que también era el mejor jugador. El anuncio del enfrentamiento se publicó el sábado 1.º de agosto de 1891 en el diario británico al que accedí en la biblioteca argentina,  anunciando que: A match under Association Rules has been arranged to take place tomorrow between the M.V.C.C. and the new Football Association, kick off at 3 p.m.” A continuación en el artículo se informó el equipo del Montevideo Cricket, culminando la noticia de esta forma: The new Association is a junior club recently formed for the practice of football, we hope to give the names of their team tomorrow”. Traduccion: “se ha organizado un partido bajo las Reglas de la Asociación para mañana entre el M.V.C.C. y el nuevo Football Association, ​​comenzando a las 3 p.m. en punto. La nueva Asociación es un club juvenil formado recientemente para la práctica del fútbol. ​​Esperamos poder dar mañana los nombres de su equipo”, adelantando la probable oncena del MVCC.

El sabado 1.º de agosto el diario inglés de Buenos Aires anuncia el debut del Football Association del día siguiente. Imagen exclusiva que pronto se multiplicará en la web. Sería bueno que indicaran que se difunde gracias al esfuerzo de AHIFU.

Tampoco en su edición del marte 4 de agosto el diario británico pudo brindar los once jugadores que defendieron por primer vez la camiseta blanca con una estrella roja en el pecho. El domingo 2 de agosto de 1891 en su debut, el Football Association perdió 3:1 con el MVCC. Abrió el tanteador Poole y Faram marcó el segundo tanto finalizando la etapa inicial. En una corrida de Woodcok definida por el presidente del club, William Mac Lean, anotó el histórico primer tanto del nuevo club “juvenil”. En un “scrimage”, como antiguamente se escribía en las crónicas y luego se usó por los relatores de fútbol para indicar un amontonamiento de hombres donde no se reconocían los jugadores, se surgió el tercer tanto del MVCC sin indicar el nombre de su autor. El periódico británico consultado en Buenos Aires agrega que en el Football Association, ​​G. Swinden, E. Pepper Smith, Lichtenberger -no especifica si Henry Candid o Cecil B.-y Lambrechts fueron quizás los mejores de todos”. El MVCC integró su equipo con “in the Goal: Hamilton; Backs, Salter and Peile; half backs, Cunninghan, Gamon y L. Hill; Forward Crocker, Faram, Poole, Negrón y Dunbar”.

El MCVV disputaba el decimocuarto partido de la “seasons”, es decir la estación que se dedicaba a jugar al football association la que comenzaba en marzo de cada año. Se incluye en ellos el tercer partido de la historia disputado frente al combinado argentino.

De la integración del MVCC merece destacarse la participación del insider izquierdo Julio Negrón. El apellido de linaje y excelente posición llegó con su amplia familia al cono sur americano en 1806 a través de Diego Marín de Negrón, designado por el rey Felipe III de España gobernador del Río de la Plata y del Paraguay.  Al fallecer envenenado en 1813 algunos de sus descendientes mantuvieron el rango aristocrático dedicándose a los jugosos negocios del comercio. Isidoro de María se refiere a Negrón en su memorable libro Montevideo Antiguo, tomo II “Tradiciones y recuerdos”. Apoyado en el linaje familiar y en el vientre británico de su alumbramiento cursó los estudios en The English High School  donde dictaba clases Poole. Aceptado como descendiente de británico  cumpliendo los requisitos del estricto reglamento  del Montevideo Cricket Club sobresalió en varios deportes. Cuando Julio Negrón pase a jugar en el CURCC los historiadores modernos de la institución afirmarán, desconociendo el pasado, que “ya en 1892, primer año del fútbol, apareció Julio Negrón, nombre y apellido indiscutiblemente criollos, que figura en la lista de los fundadores”. No figura entre los dieciséis fundadores, procede de vientre británico y provenía de un linajuda familia vinculada estrechamente al rey de España. De todos modos Negrón permanecerá poco tiempo en Montevideo pasando a residir en Buenos Aires ciudad en la que, como queda demostrado, hunden las raíces familiares de sus antepasados.

Seis días después del debut del equipo de Lichtenberger, inmigrantes mayoritariamente franceses pertenecientes a la colonia menor que la de los británicos, liderados por Paul Lebet fundaron el 29 de agosto de 1891 al Club L’Avenir, institución netamente deportiva destinada a la práctica de la educación física integral circunscribiéndose inicialmente a la actividad de gimnasia, lucha y levantamiento de pesas, incluyendo luego esgrima, atletismo y boxeo. Apoyada desde su iniciación por la Sociedad Francesa de Socorros Mutuos su origen no puede considerarse “obrero y popular”.

El 21 de setiembre siempre de este mismo año el Football Association cambió el rebelde nombre por el de Albion FC, rindiendo tributo a la tierra donde nació este deporte. En marzo de 1895 ante las continuas goleadas recibidas eliminaron del estatuto la prohibición de integrar el equipo con extranjeros. En este grupo de jóvenes rebeldes tampoco se encuentran rastros de origen “obrero y popular”. Todos ellos pertenecían a las familias de las clases adineradas y aristocráticas.

Cricket comienza en setiembre; Frank Henderson preside el Montevideo Polo Club

El diario británico rioplatense informa de la disputa de un partido de hockey. Luego da cuenta del inicio de la temporada de de cricket para el miércoles 23. Documento exclusivo en poder de AHIFU. Citar su procedencia en caso de utilizarlo.

Los documentos recogidos de los periódicos ingleses rioplatenses obtenidos en la biblioteca Mariano Moreno de Buenos Aires dejan en claro que la tradición deportiva de aquel tiempo establecía el comienzo de la temporada del juego del cricket en el mes de setiembre. En la edición del 1.º de ese mes del año 1891 se informó que La temporada de cricket probablemente comenzará el miércoles 23 de septiembre, que se espera sea un feriado. No sabemos qué partido se contempla para esa fecha, pero creemos que el Capitán de Cricket ya ha elaborado su lista de partidos para la próxima temporada. Como es habitual, se organizarán partidos con extranjeros para las vacaciones”. Se refiere a la entonces tradicional semana festiva de la primavera.

Sin embargo en este año ocurrió un episodio importante que generó la disputa de un partido de cricket previo a la temporada oficial, originado por la presencia en Montevideo The Cleary Operetta Company[9] realizando funciones en el teatro Solís. Aprovechando que el viernes 11 de setiembre no tuvieron actuación, “se organizó un partido de cricket entre ellos y un equipo del M.V.C.C. capitaneado por el Sr. Jefferies. Aunque no fue un día festivo, el partido atrajo a un número considerable de visitantes, incluidas muchas mujeres y muchos miembros de la Cleary Company”. La victoria fue amplia para los locales, resultando interesante informar los nombres de los once jugadores del equipo: Howson, Scoones, Gamon, Jefferies, Francis, Adams, Marshall, Slater, Dunbar, Thurburn y Gair. La noticia se publicó el domingo 13 en las páginas del periódico británico.

Exactamente trece días después y de acuerdo a lo adelantado por ese diario, con el título de “Cricket” se lee la siguiente noticia en su edición del sábado 26: El partido inaugural de la temporada, XI contra XXII, se jugó el miércoles con un clima hermoso y ante un buen número de espectadores. El resultado fue una victoria fácil para el XXII en la primera entrada, la segunda entrada no se jugó. El XI, sin embargo, jugó con pocas personas, solo 10 bateadores, uno de los cuales fue suplente. El bateo no fue fuerte en ninguno de los lados y no se hicieron grandes puntajes. Sin embargo, Poole y Slater mostraron buenos golpes para el XI, y Bowles y Mac Adam para el XXII. Hubo varios recién llegados jugando para este último, pero sin distinguirse todavía. El partido fue interesante, y en cuanto se haya adquirido un poco más de práctica, hay elementos evidentes para una buena temporada”. Sigue a continuación en el artículo la cantidad de golpes con el bate a la pelota por cada equipo. Los nombres de los mismos –XI y XXII-, indican que cada uno de ellos fue formado por un capitán. No actuaban en este caso representando al MVCC o al MVRC, únicas instituciones en las que formalmente se practicaba este deporte. Es interesante brindar la nómina de los jóvenes que participaron en este enfrentamiento que abrió la temporada de cricket de 1891, muchos de los cuales luego también practicarán simultáneamente, además de este deporte, el rugby y el football association. Jugaron F. W. Marshal, Dunbar, Bowles, J. Adams, Hunt, Francis, D. Vignole, Gamon, Mac Adam, Stanhan, Slater, Theobald, P. Thurburn, J. Hogge, Mac Master, W. Ashe, F. D. Lawrie, Gair, E. Cooper, Peile, P. C. Towers, Howson, Jefferies, Harvey, Alexander, Long, Bennet, W. L. Poole, Scoones, Slater.

Esta información deportiva finaliza con una breve noticia que a ciento treinta años exactos de su publicación resulta a mi juicio muy importante, ya que está directamente emparentada con el aristocrático y muy inglés CURCC cuya puesta en marcha ya rondaba en varias mentes de los jóvenes británicos pertenecientes a las familias más importantes y adineradas de esa colonia, que manejaban las enorme mayoría de los negocios del país. Hay un movimiento para establecer un Hurlingham Club para de polo y, quizás, también para desarrollar carreras de ponis. Ya se ha obtenido una lista de miembros y se están redactando los estatutos. Creemos que los iniciadores son los Sres. Bennet y Owen”.

¿Qué tendrá que ver el polo, deporte de elite si los hay, con el “origen obrero y popular” del CURCC?

El muy respetado Hurlingham Club de Londres fundado en 1869 nació con la finalidad de ofrecer a los socios la posibilidad de encontrarse socialmente y practicar todos los deportes posibles. Se transformó en rector del polo en el mundo. John Ravenscroft con dinero de su bolsillo y los aportes de otros seis acaudalados británicos, realizaron el 6 de octubre de 1888 la reunión constitutiva del Hurlingham Club en Buenos Aires.

El diario británico de Buenos Aires informa de la creación del Montevideo Polo Club presidido por Frank Henderson. Tres días después nacerá el CURCC también con su liderazgo. Esta imagen exclusiva también será reproducida por las redes sociales. Por favor destaquen que es un hallazgo de AHIFU, quedando desde ya agradecidos por la actitud.

Pocos días antes de cumplirse los tres años de su inauguración en la capital de Argentina, se puso en marcha en Montevideo una institución similar aunque sin utilizar el afamado nombre inglés, probablemente por no haber obtenido la autorización correspondiente, cosa que si se logró en Buenos Aires. La reunión celebrada el viernes por la tarde con el objeto de constituir un Polo Club fue todo un éxito. Estuvieron presentes unos 18 caballeros y se recibieron promesas de unirse de casi otra misma cantidad de caballeros. Se resolvió llamar al Club ‘Montevideo Polo Club’. Se aprobó un conjunto de reglas y se eligieron los siguientes Comités. Presidente, F. Henderson. Capitán, J. Bennett, Tesorero y Secretario, C. Jefferies. Comité, J. Leared, E. Jones, L. Owen y T. Morton. Otro juego de práctica se llevará a cabo esta tarde en el mismo terreno que antes. Todos están invitados a asistir”.

Esta revelación exclusiva aparecida en las páginas del matutino británico a cuya lectura –reitero-, logré acceder en la biblioteca de Buenos Aires luego de los requisitos correspondientes para disponer de los volúmenes de tanta antigüedad, nunca antes referida por ningún historiador en nuestro país, permite asegurar que el viernes 25 de setiembre de 1891 quedó fundado el séptimo club deportivo en nuestro país y, ¡vaya si es novedad!, el  ingeniero británico Frank Henderson, de treinta y tres años de edad resultó designado para presidir la institución.

La primavera nada tiene que ver con el Central Uruguay Railway Cricket Club (CURCC) 

La revelación precedente de la documentación relacionada con la actividad deportiva en el Río de la Plata durante las dos décadas finales del siglo XVIII, y que hasta el momento no se colocaron bajo la luz de la opinión pública, permite llegar a la verdad histórica dejando en claro variadas falacias que se han ido construyendo sobre la puesta en marcha del CURCC, algunas de las cuáles después de haber sido utilizadas durante años, ahora parece que han perdido vigencia. ¿Cuál? La que aludiendo a la fecha de creación originó una frase popularizada por dirigentes y parciales: “Serás eterno como el tiempo y renacerás en cada primavera”. Según la misma los fundadores buscaron el mes de setiembre por ser el de la primavera con la finalidad de crear la institución, apuntando metafóricamente a que renaciera al brotar las flores.

Definitivamente la puesta en marcha del Central Uruguay Railway Cricket Club (CURCC)  se originó por la necesidad que tenían los jóvenes ingleses que practicaban cricket, rugby, polo y football association, de contar con otra institución que, además del MVCC, compitiera con ella en cricket. Y el nuevo club creado por la empresa del ferrocarril lo puso en marcha cuando y como correspondía, en el mes de setiembre de 1891. Resultaba muy común en esa época y así se recoge en las páginas de los diarios ingleses que se publicaban en las ciudades rioplatenses, que ante la falta de clubes dedicados a estos deportes –excepción hecha del MVCC-, surgieran dos capitanes que formaban cada uno su equipo identificándolos con su apellido, agregando el número romano XI, que equivalía a la cantidad de jugadores que por reglamento debía contar cada uno. Esto ocurría con el cricket, el rugby y el football association, ya que en esos tres deportes el número de componentes de cada team es el mismo: once. Hubo casos en que no se mencionaba el nombre del capitán y simplemente los equipos se denominaban XI y XXII.

El alumbramiento del CURCC en setiembre se debe nada más que a la circunstancia de que en ese mes comenzaba la temporada de la actividad del cricket. Por ese motivo el 28 de setiembre de 1891 se fundó el Central Uruguay Railway Cricket Club (CURCC) en la Villa Peñarol. Lamentablemente en este caso se ha tergiversado la verdad histórica de forma tan grave hasta concluir en el gigantesco cartel colocado en la tribuna cabecera del estadio proclamando el “origen obrero y popular” del club. Idéntica consigna se ha recogido también en el actual sitio web del Club Atlético Peñarol de la siguiente forma con una pequeña ampliación : “El Club Atlético Peñarol nació el 28 de setiembre de 1891, gracias a la iniciativa de obreros y empleados del Central Uruguay Railway Company of  Montevideo, compañía ferroviaria de origen inglés que operaba en nuestro país desde 1878”.[10]

Seguramente manos anónimas de la institución han ingresado a Wikipedia escribiendo en ella el texto que se inicia con el párrafo siguiente: Su origen data del 28 de septiembre de 1891, cuando 118 empleados del Ferrocarril Central de Uruguay, de diferentes nacionalidades, fundaron un club deportivo bajo el nombre de Central Uruguay Railway Cricket Club (conocido por su acrónimo CURCC). Durante la asamblea constitutiva de la institución, presidida por Roland Moor el 28 de septiembre de 1891, se estipuló que el cargo de presidente del Central Uruguay Railway Cricket Club fuese desempeñado por el administrador principal del Central Uruguay Railway Company of Montevideo. De este modo, el primer presidente del CURCC fue Frank Henderson, quien se mantuvo en el cargo hasta 1899”.[11]

Acta manuscrita en idioma inglés por Arthur Davenport, dando vida al muy británico y aristocrático Central Uruguay Raiwaly Cricket Club (CURCC), donde constan los 16 fundadores legítimos.

Tres días después de fundado el Montevideo Polo Club, el lunes “28 de setiembre de 1891 a las 8 pm […] en Peñarol con Mr. Moor en la silla”,[12] se reunieron Moor, Lucy, Davies, Frederick, Segfield, Penny, Hopkins, Woosey, Kock, Jas, Oates, Gordon, Ward, Camors (?) y Davenport, procediéndose a la creación de un club de deportes el “C. U. Ry. Cricket Club”[sic], según se expresa en el encabezado del acta manuscrita en idioma inglés. Nació así el Central Uruguay Railway Cricket Club fundado por las quince personas nombradas, adquiriendo también esa distinción Frank Henderson quien no estaba presente, al haber sido propuesto para el cargo de presidente por Roland Moor y votado por aclamación. Luego sufragaron para elegir los nombres de la Comisión Directiva, se fijó la cuota mensual y anual “pagadera por adelantado”, la fecha de una próxima asamblea para el 6 de octubre con “el fin de discutir el Reglamento”, levantándose el acto a las 10 p.m. luego de dos horas de reunión. El documento lo suscribió A. W. Davenport en su calidad de secretario ad-hoc, habiendo sido electo para levantar el acta al comienzo de la reunión.

Una duda mantengo aún sobre el apellido que aparece manuscrito en el lugar decimocuarto de los quince jóvenes británicos fundadores presentes en la reunión. Unánimemente los historiadores de Peñarol señalan que se trata de Camino, sin realizar ningún comentario al respecto. En mi interior surgieron dudas. He tenido en mis manos una fotocopia del acta con correcta definición y de su lectura valiéndome también de una lupa potente, surge que ese apellido manuscrito casi seguramente es el de Camors. Quién manuscribió el acta -todo indica que fue Arthur Davenport, alto empleado administrativo de la empresa con 25 años de edad, designado secretario del CURCC-, no colocó ningún punto sobre el apellido. Por lo tanto no figura la letra i y además, la palabra termina en  s y no en una o. Estas dudas llevaron a que inclinándome por el apellido Camors, colocara una signo de interrogación en la transcripción del acta. El apellido Camors de origen francés proviene del norte de ese país en lugar cercano al mar del norte y el canal de la mancha que separa la región de Inglaterra, cercano a Londres.

La precedente nómina de jóvenes señores británicos que adquirieron la calidad inequívoca de únicos fundadores, eran entusiastas jugadores de cricket, motivo que los llevó a poner en marcha la nueva institución. Tan es así que los diarios rioplatenses británicos celebraron la aparición del CURCC porqueEl MVVC ha sentido durante mucho tiempo la falta de un club rival local contra el cual medir su fuerza”. Siete de los fundadores serán titulares en el equipo de once jugadores cuando el CURCC comience a competir. Esos dieciséis fundadores -incluyéndose al presidente Henderson-, tenían un vínculo más allá del contacto en la elíptica cancha del deporte que amaban. Revistaban en calidad de empleados en los planos más altos de las jerarquías de la empresa también inglesa, propietaria del ferrocarril en el Uruguay, además de vivir en lujosas casonas ubicadas en la villa Peñarol, construidas con capital británico.

Lo afirmado hasta aquí deja sin validez lo escrito por los hermanos Magariños Pittaluga en notas publicadas en El País y recogidas en 1942 en el libro Del fútbol heroico, afirmando rotundamente que la institución “tuvo su cuna en los Talleres del Ferrocarril Central de Peñarol” y que “al principio intentaron implantar el rugby pero una votación dio abundante mayoría a los partidarios del fútbol inglés. El club era mandado por los ingleses y los empleados del ferrocarril, aunque se admitían a personas que no pertenecían al funcionariado de la Empresa, pero las cuales no tenían participación en la dirección, ni voz ni voto”.[13]

La muy británica Villa Peñarol 

Relacionado con las casonas lujosas donde residían los altos empleados del ferrocarril que fundaron el CURCC y el contraste con las otras destinadas a los obreros y también construidas con capital británico en otro sector de la villa, Diego Lucero que conoció perfectamente esta realidad por haberla vivido de niño, reflejó en la biografía que escribió de José Nasazzi –nacido en la villa y amigo personal del periodista citado-, de manera excelente esta realidad.

“El pueblito de Peñarol era una comunidad ingenua, que tenía algo de los pueblitos donde hay grandes fábricas; un taller enorme, muchos botijas sucios y mucho humo y hollín ennegreciendo el cielo. Era lindo cuando llegaban las máquina de un viaje largo; las locomotoras venían muertas de sed y les daban de beber con una enorme manguera; o cuando venían de ‘Central’ camino al interior y se alimentaban de carbón en Peñarol. Muchas veces, mientras el ‘maquinista’ consultaba su reloj Rotskoff sujeto con una trenza de piolines, el foguista, ese que saca la cabeza de la máquina al paso por las estaciones y aparece negro de carbón y reluciente de sudor frente al fuego, pasaba de la máquina al boliche y mataba su cansancio negro con las puñaladas de la caña rubia.

Así era -más o menos- Peñarol cuando pasó el pequeño episodio que le da base a esta historia. Para que no faltara nada en el pueblito de carácter tan pintoresco y extraño, se produjo un día el lío de bautizar a las callecitas del pueblo; a las trazadas en curva de las casas de los yonis mandamases del ferrocarril, y a las calles derechitas de las casitas lisas de los obreros criollos.

Y aparecieron las distintas tendencias, gustos, inclinaciones y cultura de los que mandaban la parada en Peñarol. Un inglés quiso ponerle a una calle el nombre de Fulton y le hicieron el gusto. Y proliferaron las calles con nombres de inventores, nombres que a los botijas les costaba pronunciar: Watt, Volta, Morse, Newton, Stephenson. Pero aquel tiempo era tiempo de los airosos jopos románticos, los sombreros aludos y las corbatas voladoras; tiempo en que los versos todavía eran algo en la vida y los suspiros jugaban un rol importante en las relaciones humanas.

Y entonces, en el pueblito de Peñarol, frente al inglés que bautizaba las calles con el nombre de los inventores, apareció otro gringo que propuso el de los poetas, como para que el ruido febril de los talleres y el hollín de la estación y la fatigada tristeza de los laburantes, encontraran en ellos algo así como un sedante. Y ahí aparecieron Lord Byron haciendo esquina con Marconi, Petrarca encontrándose con Morse; Heine formando ángulo esquinero con Stephenson”.[14]

El Ing. Henderson presidente con 33 años

Única imagen que existe en Uruguay del Ing. Frank Henderson, presidente del Montevideo Polo Club y tres días después también presidente del CURCC. Con 33 años asumió ambos cargos. Esta fotografía parece corresponder a 1905 cuando retornó a Uruguay.

Quién resultó electo presidente de la institución, Frank Henderson, británico de profesión ingeniero, tenía 33 años en el momento de asumir la histórica conducción de la institución, información que de acuerdo al conocimiento que poseo, hasta el momento nunca se ha publicado. Gerente general administrador de la empresa británica Central Uruguay Railway Company Limited, propietaria del ferrocarril monopólico en nuestro país, designado exclusivamente por el directorio con sede en Londres al cual reportaba, Henderson desempeñará ambos cargos durante el resto del siglo XIX. Nacido en el seno de una acaudalada familia con residencia en el centro de aquel Londres señorial de mediados del siglo XIX, a cuatro millas y media de distancia del palacio de Buckingham, fue trasladado luego a cumplir funciones en la empresa ferroviaria en Argentina y Chile, retornando a Montevideo en 1905, falleciendo en su Londres natal en 1935.

Henderson no gustaba de la práctica del cricket por carecer de intensidad más allá de la carrera que logra el bateador luego de golpear la bola. Por ese motivo prefería el polo del que fue cultor e impulsor de la organización oficial en Montevideo. En materia de deportes tranquilos Henderson tenía pasión por el golf. Todos estos datos obtenidos a través de la investigación personal así como también otros que poseo y que serán volcados en otra oportunidad, revelan la elevada posición que ocupaba dentro de la sociedad uruguaya dominada por los británicos.

En síntesis y definitivamente el “origen” del Central Uruguay Railway Cricket Club (CURCC) no puede de ninguna forma ser considerado “obrero y popular”. No existen documentos probatorios que sustente esa afirmación. Nació, como lo expresa su nombre, como una institución surgida al comenzar la temporada de cricket de 1891 ante la ausencia de otra organización que pudiera competir con el Monte Video Cricket Club. De sus dieciséis fundadores quince eran británicos y la interrogante a investigar de Camors francés, altos funcionarios de jerarquía de la empresa del ferrocarril quienes designaron capitán al asociado Roland Moor, encargado de elegir los once jugadores del equipo.

Finalmente y más allá del tema central de la columna que se refiere al “origen” del CURCC, correspondería preguntar a las autoridades actuales de la institución si exaltar de manera grotesca y ampulosa lo “obrero y popular” equivale, por contrario imperio a denostar lo que podríamos definir como “aristocrático y universitario”. A mi juicio ambas definiciones no sólo no se contraponen sino que caminan por la misma ruta de la existencia humana. ¿O acaso cincuenta mil asociados de Peñarol conforman una masa única perteneciente a alguna de esas definiciones?  Cualquier juicio criterioso llevaría a la conclusión de que quienes pagan mensualmente la cuota de afiliación y los miles de hinchas del club de las once estrellas, al igual que la población de todos los países del mundo, están integrados por diversos sectores sociales que componen los cortes transversales de los grupos de individuos de cada nación. En caso de estar de acuerdo con este criterio que parece racional, en la otra tribuna cabecera debería pintarse con idénticos caracteres y tamaño la definición que falta: “origen británico y adinerado”.

Escudo del club de fútbol de una línea de ferrocarril Lancashire Yorkshire Raiwalys del que devendrá el actual Manchester United FC. Claro que en Inglaterra no hay grieta y a nadie se le ocurre negar la transferencia que se produjo con el cub fundado en 1878.

Al fin y al cabo el Central Uruguay Railway Cricket Club (CURCC) tiene el privilegio de ser el primer club privado de nuestro país, solventado por una empresa a cuyo cargo estaban los costos de mantenimiento y las ganancias emergentes del incremento de venta de pasajes, cada vez que el CURCC enfrentaba al rival de turno que llegaba con sus aficionados desde Montevideo. Esta realidad ferrocarrilera que vivió el CURCC es idéntica a la de varios clubes actuales del fútbol inglés. Por ejemplo Manchester United. El club donde jugó Luis Suárez y hoy lo hace Edinson Cavani, se fundó en 1878 por jóvenes británicos funcionarios de jerarquía del departamento de carga y mantenimiento de línea de ferrocarriles Lancashire and Yorkshire Railway Company en el centro urbano de Newton Heath distrito de Manchester. Llamaron a la institución Newton Heath LYR Football Club. Luego cambió su nombre por el actual Manchester United FC. La diferencia con nuestro país es que en Inglaterra nadie discute la continuidad histórica de la institución, mientras que aquí la grieta instalada que aumenta cada día, pone en tela de juicio la transformación sociológica legítima del pasaje del CURCC al del Club Atlético Peñarol.

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Referencias de las citas incluidas en el texto:

[1] En las Islas Británicas esta denominación correspondía a la de “colegio privado”, por lo general con régimen de internado de los alumnos, debiendo abonar los mismos además de la matrícula –normalmente elevada-, y la mensualidad.

[2] <http://hurlinghamclub.com.ar/el-club/historia/>

[3] <https://es.wikipedia.org/wiki/Buenos_Aires_Cricket_%26_Rugby_Club>

[4] José L. Buzzetti y Eduardo Gutiérrez Cortinas. Historia del deporte en el Uruguay (1830-1900). Montevideo, 1965:16.

[5] Juan Carlos Luzuriaga. Más de 150 años haciendo historia. Montevideo, 2017:33.

[6] Típica expresión incluida en las actas redactadas en inglés de los reuniones donde se procedería a fundar instituciones y/o elegir luego autoridades de las mismas al vencer su mandato.

[7] William Leslie Poole (07/11/1866 – Montevideo 22/08/1931). Deportistas completo practicó con gran nivel y enseñó a sus alumnos el cricket, remo, rugby y footbal association. Profesor de inglés. En 1901 siendo presidente de la AUF, integró la selección formada con jugadores del Albion y Nacional que enfrentó a los argentinos. Convirtió el segundo gol del equipo oriental que jugó con los colores del Albion. Luego también se desempeñó como juez. Muchos lo sindican como padre del fútbol uruguayo.

[8] Thomas Jefferies Ashe (Kilkenny, Irlanda, 1845 – 11/11/1912). Director The British School fue otro entusiasta deportista destacándose en el cricket, con vinculación importante en el MVCC.

[9] Esta compañía inglesa de ópera y opereta dirigida por Edwin Cleary llegó al teatro Solís después de su estreno mundial a comienzos de 1891, interpretando temas de Gilbert y Sullivan. ¡Qué país el Uruguay de entonces!

[10]<https://www.xn--pearol-xwa.org/home> <https://www.xn--pearol-xwa.org/categoria/Nuestra-historia-19>

[11] <https://es.wikipedia.org/wiki/Club_Atl%C3%A9tico_Pe%C3%B1arol>

[12] Era de estilo en las actas de reuniones entre británicos en las que no existían autoridades nombradas, redactadas en idioma inglés, que en el primer renglón terminara con la el día, hora, lugar de la misma y el nombre de quién la conducían. En este caso: “in the chair Mr. Moore”.

[13] Juan Antonio y Mateo Magariños Pittaluga. Del fútbol heroico. Montevideo. 1942:52.

[14] Diego Lucero. José Nasazzi el capitán más grande. Estrellas Deportivas. Fascículos coleccionables. El Diario. Montevideo. 08/03/1978:3-4.

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