Jueves 31 de julio de 1930/ El día después: proyectan el Sudamericano en 1931, pero sólo volvería con la ” garra charrúa” en 1935


El hombre propone, la realidad dispone. Aún no se habían acallado los ecos del título Mundial obtenido el 30 de julio, y El Diario ya pensaba en 1931. Por orden de rotación, correspondía a Uruguay recibir el siguiente Sudamericano, al año posterior a la Copa del Mundo, pero ello nunca sucedió. Es más, pasaron muchos años antes que se reanudara la competencia sudamericana, y más tiempo aún, para que Uruguay recibiera otra vez al torneo de selecciones más antiguo del mundo.

Vayamos por partes.

El Campeonato Sudamericano nació en 1916, en el marco de la celebración del Centenario de la Independencia Argentina. Además del local, fueron invitados Uruguay, Brasil y Chile. La celeste, en el primero, y en julio, se quedó con el título en Buenos Aires.

Un año después, en el escenario del Parque de los Aliados, Uruguay organiza el Sudamericano, y ya aparece en disputa la Copa América, un hermoso trofeo comprado en una joyería de Buenos Aires por 3000 francos suizos, según detalla el libro oficial de la Confederación Sudamericana de Fútbol. Aparece Héctor Scarone en escena, y la celeste repite título.

En 1919, concentrando la actividad en el aristocrático barrio de Laranjeiras en Río de Janeiro, propiedad del Club de Regatas Fluminense, Brasil organiza el Sudamericano y lo gana. El torneo estaba programado para 1918, para así continuar la sucesión año a año de la competencia, pero la epidemia de gripe lo impidió.

En 1920, el anfitrión fue Chile y el campeón otra vez Uruguay. Otra vez cuatro participantes; Uruguay, Argentina, Brasil y Chile.

En 1921, ahora es el turno de Argentina, que organiza el torneo con base en la vieja cancha del Sportivo Barracas. No juega Chile , pero aparece Paraguay. Los albicelestes logran como locales su primer título sudamericano.

En 1922 se retorna a Brasil. Ahora son cinco participantes, porque vuelve Chile. La definición es con polémica. Uruguay, Brasil y Paraguay culminan en primer lugar en el heptagonal con cinco puntos, pero sintiéndose despojado por el árbitro en el partido que perdió ante los guaraníes por 1 -0, se retiró de la definición, que consagró a Brasil campeon, tras vencer a los paraguayos 3 a 1.

CAMPEONES SUDAMERICANOS Y A LOS JUEGOS OLÍMPICOS

En 1923, la Copa vuelve a Montevideo y la sede es el Parque Central. Aparecen José Nasazzi y Pedro Petrone. El trofeo para los celestes fue más que un título. Atilio Narancio había prometido a los jugadores que ” si son campeones de premio los llevo a disputar los Juegos Olímpicos en Paris”. Cumplió, y el 24 en Colombes es parte de nuestra mejor historia.

En 1924, se da un hecho insólito. El anfitrión fue Paraguay pero el torneo se realizó en Uruguay. La celeste se quedó con el oro, por ser campeón; y Paraguay, con la plata, porque el éxito económico del torneo estaba asegurado con una afición totalmente entusiasta sólo meses después de la consagración en Colombes.

En 1925 la Copa retorna a Argentina, que es el campeón. Uruguay no participa , en plena reorganización luego del cisma del fútbol local.

En 1926, ” en los campos de Nuñoa” , la celeste vuelve a ser campeona. La nueva consagración ocurre en Santiago de Chile, con la impresionante marca de 17 goles a favor y sólo dos en contra. Era la reafirmación del título olímpico del 24, ahora a nivel sudamericano. Nace el ” Uruguayos campeones, de América y del Mundo ” 

En 1927, aparece Perú en escena, es el anfitrión de un nuevo Sudamericano, que gana Argentina Otros tiempos; para llegar a Lima, la delegación celeste fue en vapor a Buenos Aires, de allí en tren hasta Mendoza, luego en colectivo atravesando la Cordillera hasta Valparaíso y de alli en barco hasta el puerto de El Callao.

En 1928 por la disputa de los Juegos Olímpicos de Amsterdam, no hubo torneo, que volvió en el 29, en Buenos Aires. Argentina fue el campeón, y Uruguay decepcionó. ” Los heroes están cansados”, se argumentaba. Sólo se habían tomado un descanso. En el 30 se consagrarían tri- campeones del Mundo.

Como se observa, casi todos los años, desde 1916 hasta 1930 , varios países sudamericanos se habían retado en la competencia continental, casi en forma ininterrumpida.

Y ENTONCES, EL CONFLICTO DERIVA EN LA PAUSA

Hasta allí lo que había ocurrido, en lo previo de  la publicación de El Diario que observamos en el tope de esta página. ” Dentro de un año el Estadio volverá a habilitarse para la realización de una competencia de singular importancia. El Congreso Sudamericano realizado el pasado año ( 1929) en Buenos Aires, resolvió por el voto unánime de las delegaciones allí representadas, confiar al Uruguay la realización del Campeonato Sudamericano” . 

“El año 1931 será, como el presente, de gran interés para los aficionados. Y es seguro que, entonces, la competencia que periódicamente se realiza en Sudamerica reunirá a una mayor cantidad de participantes, siendo como es cierto que el régimen financiero es más liberal y conveniente, y por sobre todo, teniendo en cuenta las promesas formuladas por los países que han concurrido a esta competencia que ha finalizado esta tarde en medio de un éxito no calculado” 

Pero a seguro lo llevaron preso. En 1931 no habría Campeonato Sudamericano.

Las secuelas de la final del 30 entre uruguayos y argentinos, que derivaron en la ruptura de relaciones futbolísticas por parte de la Asociación Amateurs de Argentina hacia la Asociación Uruguaya de Fútbol, congeló durante varios años las periódicas disputas de los sudamericanos.

EN 1935, LA GARRA CHARRUA

Hubo que esperar hasta 1935, cuándo ambas Asociaciones aceptaron una invitación de la Federación Peruana, que organizó un torneo Extraordinario, como forma de reanudar la competición.

Y como la historia del fútbol uruguayo sólo conoce de historias y leyendas, aquel torneo no fue uno más.

Como en realidad correspondería a otra serie de relatos, sólo repasar a vuelo de pájaro algunos detalles.

Para evitar confrontaciones después de tantos años sin sudamericanos, y como forma de sutil delicadeza, Uruguay y Argentina accedieron a jugar sin sus casacas tradicionales. Así nacio la nunca olvidada ” casaca roja de Santa Beatriz “, escenario dónde se desarrolló el torneo en Lima.

” Cuando se originó el término Garra Charrúa “ , escribió Diego Lucero en ” Estrellas Deportivas” , para definir aquel torneo.

” El 17 de enero, Argentina aniquila a Perú, repitiendo score, 4 a 1, y el despliegue de fútbol sensacional, a lo campeón, lo convirtió en favorito de la prensa peruana, favorito absoluto “

” El calendario fijaba el partido Uruguay- Argentina como número final del programa del Sudamericano Extra. La fecha: 27 de enero, iguales en puntos, pero con una diferencia en eficacia concretada en el número de goles, Argentina con 8 a favor y 2 en contra, Uruguay con 3 a favor y uno en contra. Las cifras convertían de hecho a Argentina como favorito innegable. Porque, hay que decirlo, no sólo los goles marcaban una diferencia entre los dos finalistas; el juego que reveló a Argentina como una máquina de accionar perfecto, miéntras Uruguay, a decir del redactor deportivo del diario Crónica, era una ” Matraca” . Se empezaron a cruzar apuestas. Argentina arriba 10 a 2 “ .

El resultado final ? URUGUAY 3- ARGENTINA 0, goles de Taboada, Anibal Ciocca y el Manco Castro

Uruguay alineó aquella tarde vestido de rojo en Santa Beatriz con Ballesteros, Nasazzi, A. Muñiz, Zunino, Lorenzo Fernandez, L. Denis, Marcelino Perez, Taboada, Anibal Ciocca, Hector Castro, Enrique Fernandez, y Braulio Castro. 

De las mil anécdotas de aquella tarde, rescatamos una.

” El ritmo del juego siguió vibrante y sostenido. El equipo argentino era jóven; el uruguayo mixtura de jóvenes muy jóvenes y viejos muy viejos, que como en el caso de Lorenzo Fernández, por momentos se le veía al borde del derrumbre. Que se produjo por ahí, por la media hora del segundo tiempo. El ” Gallego cayó y no podía levantarse.

” Yo no sigo más, yo no puedo más, que venga otro, yo no sigo más” , roncaba fatigado desde el suelo. Roncaba, vociferaba, aplastado, vencido por los años de mucha catanga y por el ritmo infernal de aquel partido. Fue entonces cuándo Nasazzi, conocedor de los puntos que calzaba el Gallego, se acercó al grupo que lo estaba atendiendo y al oir los reclamos de Lorenzo, dijo, como dirigiéndose a cualquiera: ” Miren que papelón cuándo ahora las radios digan a Montevideo que el gallego Lorenzo Fernández entró a quejarse y pide relevo como si fuera un flojo cualquiera”. 

Santo remedio. Lorenzo se levantó como tocado por la picana eléctrica. Bufaba. ” Yo, flojo?… Yo, flojo? Por eso mismo sigo,,!!! “. Y siguió hasta que la pitada final que fue el  anuncio de otra conquista y de más gloria sobre la mucha gloria” 

Ah, un detalle final. El campeonato Sudamericano recién volvería a Montevideo en 1942. Con sede en el Estadio Centenario, lo último a escribirse podría ser imaginado por cualquier lector.

El torneo lo definieron Uruguay y Argentina en el último partido. Ganaron los celestes, 1 a o, con gol de Bibiano Zapiraín.

En el arco de la Colombes, obvio.