
El estudio, la investigación histórica, y otros tantos factores más, son necesarios y requeridos cuando los temas tratados sobrepasan el interés de pequeños grupos humanos para transformarse en productos consumidos por las grandes masas sociales, hechos como los que están ocurriendo desde ya hace un buen tiempo con el fútbol. Cuando esto ocurre, comienza la necesidad de organizar, de disciplinar, de racionalizar estos fenómenos emergentes para evitar futuras complicaciones y abusos muy comunes de ver entre los que saben algo de unas cosas, y los que desconocen ese “algo” de las mismas. Así dan comienzo la confección de listados, apuntes, o como quieran llamarlos, para después desembocar en lo que se conoce como catálogo.
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