Una obligación para la Celeste: en los campeonatos del mundo, las finales no se juegan, se ganan

La Celeste tiene el récord de efectividad en finales del mundo.

Recapitulando la historia desde 1924, es que se agranda aquella repetida frase: «las finales no se juegan; se ganan». Y en ese apartado, Uruguay es el que lo representa de la manera más fiel a través de más de 100 años de disputa de campeonatos del mundo organizados, reglamentados y avalados por la FIFA.

Recientemente, España conquistó su segundo título de campeón del mundo de la FIFA tras derrotar 1-0 a Argentina. El mérito de los ibéricos es que esta también fue la segunda final a la que arribaron tras la de Sudáfrica 2010 (1-0 a Países Bajos), lo que sostiene su infalibilidad en partidos decisivos con un porcentaje del 100%.

Inglaterra, en su casa en 1966, ganó su único título del mundo en también su única final (ante Alemania, en un polémico 4-2). También suma un 100% de efectividad.

Sin embargo, como tantas veces en la historia, el récord le pertenece a la Selección Uruguaya, que tiene un récord de tres finales disputadas por campeonatos mundiales y cuatro títulos. Sí, no es un error. Sucede que la Celeste goleó 3-0 a Suiza en Colombes 1924, derrotó 2-1 a Argentina en la segunda final tras el 1-1 inicial en Ámsterdam y volvió a imponerse a los hermanos rioplatenses en Montevideo 1930 tras remontar un 2-1 en contra. Hasta allí, un récord que se mantiene hasta hoy: tres finales del mundo, tres títulos. 100% de efectividad. En 1950 llegó la cuarta estrella en Maracaná derrotando 2-1 al local Brasil tras comenzar 0-1. Sin embargo, en este caso hay que hacer una aclaración que tiene un lado bueno y otro no tanto para nuestro cometido. En primera instancia, técnicamente el duelo ante Brasil no fue una final ya que el torneo se definió en una fase final de cuatro selecciones todos contra todos. Curiosamente, Uruguay-Brasil fue el último encuentro del calendario. Pero el lado que engrandece más aquel éxito es que a Brasil le servían dos resultados (empate y triunfo), ya que llegaba un punto por encima de la Celeste. Para los orientales, era más que una final ya que solo una victoria les daría la cuarta estrella. Es decir, en los papeles no fue una final, pero, en los hechos, fue aun más duro que eso. Y, una vez más, pese a las mil habladurías actuales que solo demuestran un enorme nivel de ignorancia histórica, los uruguayos volvieron a ser los legítimos campeones.

Quien sigue a Uruguay (3/3), España (2/2) e Inglaterra (1/1) es Brasil, con seis finales (omitimos la de 1950 por lo antes expresado, pero que empeora un poco más su récord) y cinco títulos del mundo para un porcentaje del 83,3%. Apenas Francia en 1998 (3-0) dejó a Brasil con las ganas en una final propiamente dicha. Antes, cayeron Suecia en 1958, Checoslovaquia en 1962, Italia en 1970 y 1994 y Alemania en 2002.

Francia, un combinado clásico del fútbol, pero cuyo éxito es más reciente, ganó dos finales (1998 ante Brasil y Croacia en 2018) y claudicó otras dos: ante Italia en 2006 y Argentina en 2022. Dos de cuatro: 50%.

Italia se suma con cuatro campeonatos del mundo (1934, 1938, 1982 y 2006), pero en seis presentaciones (66,7%). Fue derrotada en 1970 y 1994 por Brasil, su máximo verdugo.

Alemania y Argentina cierran con el peor porcentaje, aunque siempre es importante reafirmar que llegar a una final por el título mundial es un éxito per se.

Los teutones han estado en la conversación durante casi toda la historia: su primera estrella asombró al planeta en 1954 ante la favorita Hungría, la segunda llegó ante la revolucionaria Países Bajos en 1974, la tercera ante Argentina en 1990 y la última en idéntica condición: 1-0 ante los argentinos en 2014. Sin embargo, también vivió varias desilusiones: ante Inglaterra en 1966, Italia en 1982, Argentina en 1986 y Brasil en 2002. Es decir, cuatro ganadas y cuatro perdidas: 50% de efectividad.

Argentina cierra la lista: suma tres títulos (1978, 1986 y 2022) y cinco finales más perdidas: 1928 y 1930 ante Uruguay, 1990 y 2014 ante Alemania y 2026 ante España. Porcentaje: 37,5%.

Observando estos datos, es que se agranda aquella repetida frase: «las finales no se juegan; se ganan». Y en ese apartado, Uruguay es el que lo representa de la manera más fiel a través de más de 100 años de disputa de campeonatos del mundo organizados, reglamentados y avalados por la FIFA.

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