Hasta siempre, Franklin

AHIFU despide a Franklin Morales.

El 22 de diciembre de 2022 se produjo el lamentable deceso del periodista, historiador, escritor y docente Franklin Morales. Figura trascendente durante más de medio siglo en todas las áreas en las que se desempeñó, sus publicaciones al día de hoy constituyen verdadera referencia en lo que refiere a la historia del balompié oriental. De esta forma lo recuerda AHIFU.

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Wanderers o Rentistas… O cuando los «chicos» tienen de «hijo» a los «grandes»

1986. Copa Libertadores. Wanderers no le dio la mínima chance a Peñarol.

Que los clubes denominados menores tengan rachas positivas ante los clubes grandes, no es novedad. Es más: sucede con relativa asiduidad y ha sido un sello en todas las eras de nuestro fútbol.

Sin embargo, los lapsos de tiempo no suelen ser demasiado extensos: un año, dos, tres… A la larga, las diferencias de todo tipo, comenzando por las económicas, terminarán prevaleciendo y el “grande” volverá a retomar su liderazgo.

De todas formas, existen dos casos por demás curiosos que encarnan el Montevideo Wanderers y Rentistas, que han logrado encadenar rachas positivas ante Nacional y Peñarol que duraron, atención, ¡una década!

Sí, parece una broma, pero es muy real. Si ya de por sí sobreponerse a los poderosos un par de años es un triunfo, ¿qué podría significar una década? ¿Una hazaña? Pues, si les gusta: sí.

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La Celeste y la justicia (e injusticia) penal

Va Tevez. Ataja Muslera. Copa América 2011.

El penal atajado por Sergio Rochet a Ghana en la pasada Copa del Mundo de Qatar nos llevó a bucear en la historia para descubrir qué otros arqueros celestes detuvieron remates desde los doce pasos por torneos oficiales, ya sea en los 90´ o en tanda de penales.

Sin embargo, a eso vamos a añadirle no solo los penales que los rivales fallaron sino también los disparos que los uruguayos no pudieron convertir en gol.

En resumen, un recuerdo para todas las ocasiones en que tanto adversarios como orientales no pudieron perforar las redes en remates desde el fatídico punto blanco.

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Símbolo de calidad

El “Rafa” se vinculó a Danubio cuando lo llevaron a la inauguración del Estadio Jardines del Hipódromo, desde ese día su corazón comenzó a latir en blanco y negro.

Asombraba con su calidad en el club de Baby Fútbol Campo Survo, hoy renombrado Estudiantes de la Unión y no sólo llamaba la atención, sino que más bien… deleitaba. Quienes lo vieron jugar, dicen que fue uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol infantil.

Lo fueron a buscar de otros clubes, pero él ya lo tenía decidido, quería jugar en Danubio, a los 12 años fue a probarse y con 13 comenzó a jugar en Quinta división. Pero fue fugaz su estancia en las categorías juveniles, tan solo dos años después, su innegable talento lo catapultó al equipo de Primera.

El “Magnate” Rodríguez -siempre muy vinculado a la faz deportiva danubiana-, fue el que insistió para que lo ascendieran y lo hizo ver por dos técnicos experimentados: José “Pepe” Etchegoyen y el “Pulpa” Etchamendi.

Los veteranos entrenadores aprobaron la iniciativa y el “Rafa” debutó con 15 años, en el Parque Rivero ante La Luz por el Campeonato Uruguayo de la “B” de 1970.

En aquel plantel estuvo -protegido- porque había jugadores mayores como Hamilton Rivero, el “Pelado” Repetto, Ruben Ángel Cabrera, Horacio Franco, Alberto Cardaccio y Juan Asceri. Aquel grupo, también contaba con juveniles de gran calidad como Lorenzo Carrabs, Gerardo Rodríguez y, entre todos, lograron el ansiado ascenso a la “A”.

Con su debut en el equipo principal, el mundo del fútbol conoció a un volante ofensivo de mucha calidad y los hinchas danubianos a uno de los mejores futbolistas de la historia del club. En Danubio permaneció hasta 1975.

Lamentablemente su carrera como jugador fue corta, por propia decisión y tras jugar en Olympiacos de Grecia (desde donde se volvió sin cumplir el contrato costándole una suspensión), San Luis de Potosí (México) y Nacional, se retiró con solo 26 años.

Muchos años después, retornó al club de la franja como entrenador de Divisiones Juveniles, desempeñándose durante más de 15 años y luego ocupó el cargo de Coordinador de todo el fútbol juvenil.

En el año 1994, dirigió el equipo principal danubiano, integrando así, el selecto grupo de aquellos que alcanzaron a defender al club de la Curva de Maroñas, como futbolista y entrenador.

Finalmente, creó la denominada “Escuelita” donde captaba y formaba jugadores, transformándose decididamente en un descubridor de talentos.

El “Rafa” siempre destacó la importancia que tenía para su vida el club, “Danubio es todo”, decía. El trabajo era también parte de su vida y le alegraba cuando veía triunfar a alguno de sus discípulos.

Rafael Perrone, fue jugador, entrenador y descubridor de talentos, tras su partida en setiembre de 2022, ahora, también es una leyenda danubiana.

Rivalidad histórica, sin excesivo brillo ni goles: Pelé y la Selección Uruguaya

Pelé ya desairó a Mazurkiewickz y va camino al gol, pero…

Junto a Héctor Scarone, Alfredo Di Stéfano, Johan Cruyff, Diego Maradona y Lionel Messi, Edson Arantes do Nascimento, Pelé, es uno de los mejores futbolistas de la historia.

Ordénelos como usted quiera, pero este es el consenso general de la mayoría de los futboleros del planeta.

Pelé es un gran conocido del balompié uruguayo dado que en la década del sesenta libró verdaderas batallas con los clubes orientales en partidos oficiales y amistosos, destacando los encarnizados duelos ante Peñarol por Copa Libertadores.

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Cuando un un lateral izquierdo (!) fue goleador de un torneo oficial

Borjas en acción ante Federico Magallanes de Defensor Sporting. Año 2000 (foto: @ignaa__13).

A lo largo de 123 años de fútbol, los torneos oficiales del balompié uruguayo han visto como mayoritariamente los delanteros y, en menor proporción, los volantes ofensivos, se convirtieron en goleadores de prácticamente todos los certámenes.

Esto es lógico: son los que están más cerca del arco y su función es la de llegar al gol.

En algunas ocasiones, mediocampistas de corte defensivo han disfrutado de buenas rachas y han logrado coronarse como scorers en torneos de corta duración como las Liguillas.

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Poyet: el futbolista del siglo XXI que defendió a la Celeste en los noventa, pero al que le costó encontrar su lugar

El brazo y el puño en alto de Poyet parecen ofrendar la Copa América al cielo, a la par de la Torre de los Homenajes.

Fue un adelantado y, por ende, un incomprendido.

Un incomprendido porque su fútbol a nivel sudamericano estaba táctica y técnicamente adelantado.

Porque, por entonces, recién estaban despuntando los “8” o “10”, es decir, volantes derecho e izquierdo, como carrileros, como externos, como dinámicos pistones que no solo marcaban sino que, dotados técnicamente, generaban, acompañaban la jugada y llegaban a definir.

Porque Víctor Espárrago también fue un adelantado e incomprendido cuando en su juventud pasó de ser un puntero a un “puntero ventilador”, es decir: más retrasado en cancha, pero cumpliendo funciones de desdoble constante en base a un incesante trabajo físico.

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Cuando Eliseo Álvarez, por amor a la Celeste, jugó fracturado en un Mundial

El 6 de junio de 1962, la Selección Uruguaya se jugaba el pasaje a los cuartos de final de la Copa del Mundo de Chile 1962 ante la Unión Soviética, la vigente campeona de Europa.

El vencedor avanzaría a la siguiente fase mientras que el empate clasificaría a los de la tierra de Lenin, dejando a la Celeste eliminada.

En el inicio del Grupo 1, el combinado oriental se había impuesto 2-1 a Colombia, pero, en la segunda jornada, cayó ante Yugoslavia 3-1. Los soviéticos derrotaron a los yugoslavos y empataron con los colombianos.

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Urbano Rivera

Riverita, forma parte importante del fútbol uruguayo. Gran futbolista que en su carrera solo vistió dos camisetas la de Danubio y la “celeste”.

Este hombre de físico pequeño, pero de corazón grande, forma parte importante de la historia danubiana. De grandes condiciones, tanto humanas como deportivas.

Nacido en plena Curva de Maroñas, allá por 1926, se entreveró desde muy pequeño, en los ya existentes baldíos de las calles Pavón y Smidel, cuando se jugaba con la “de goma”. 

En el año 1944, llega a Danubio, que había ascendido a la Primera “B” y buscaba jugadores jóvenes para reforzar los planteles. Los dirigentes franjeados le “habían echado el ojo”, le hablaron y ese mismo día lo ficharon.

A poco de llegar, se consagra campeón del primer torneo de Tercera Especial, obtención más que valiosa, ya que nuestro club militaba en la divisional “B” y se jugó frente a los equipos de la “A”.

Comenzó jugando de “centro-half” con un cinco grandote en la espalda, pero después pasó de half derecho puesto que no abandonaría en toda su carrera. Sin embargo, con solo 19 años, hizo su debut en primera frente a Cerro todavía como número “5”, Su ingreso definitivo en el primer equipo fue en el año 1947, consagrándose doble Campeón en la divisional “B”, del torneo Preparación y del Campeonato Uruguayo.

Al año siguiente DANUBIO, debuta en el círculo de privilegio venciendo a Peñarol 2 a 1, por el Competencia y es dada su importancia histórica, uno de los encuentros más recordado por todos los danubianos, y hasta por el mismo Urbano, según lo ha manifestado, lo cierto es que, jugó y muy bien marcando punta derecha.

Sus excelentes actuaciones le posibilitaron llegar en ese 1947 por primera vez a la selección, con sólo 21 años, en una época que para vestir la “celeste” había que ser buena de verdad, pero la famosa huelga de futbolistas dejó trunca la actividad. Retornó al seleccionado para disputar el campeonato sudamericano de 1953, en el que Uruguay fue 3° y quedó, con otro danubiano Julio Maceiras, en el plantel definitivo que viajó al mundial de Suiza en 1954.

Urbano tal vez por ser del barrio, primero simpatizó y luego se identificó para siempre con Danubio y decía: “La satisfacción más grande que tuve fue en 1947 cuando logramos clasificarnos campeones de la “B”. La otra fue cuando alcanzamos el primer triunfo ante Peñarol en 1948. Hay cosa que uno no puede olvidarlas de ninguna manera. Hugo Forno vino a hablarnos al vestuario poco antes de empezar el partido. Nosotros habíamos ascendido recién a Primera. Teníamos que darlo todo. Jerarquizar el nombre casi desconocido para los habitantes del Estadio. Y lo dimos todo. Dejamos el alma en la cancha. Le ganamos a Peñarol dos a uno. Y el golazo del “Poroto” Britos, que nos dio la victoria lo grité con toda el alma”.

Pocos años después, integró el excelente plantel que consiguiera en 1954 la primera gran alegría danubiana en Primera división, la obtención del subcampeonato en el “Uruguayo”, un puesto de gran valor para la época. Aquel equipo formado, entre otros, por Maceiras, Melgarejo, Burgueño, Romero, Fernando Rodríguez, “Carcajada” Correa (con quien se entendía de memoria en la cancha y fuera de ella) y la “Gata” Martínez.

Urbano es parte destacada en la historia del club por varias razones, defendió al club por 10 temporadas, se consagró campeón en el primer torneo de Tercera división, además jugó en el bautismo danubiano en la “A”, fue subcampeón del Campeonato Uruguayo, participó de la recordada gira danubiana de 1955 y por sobre todas las cosas… porque sólo vistió las gloriosas camisetas de Danubio y la selección uruguaya.

(Fuente. Estrellas Deportivas – El Diario)

Fecha de Nacimiento

2 de abril de 1926

Lugar: Montevideo

Fecha de Fallecimiento:

21 de julio 2003

Trayectoria

Juveniles de Danubio 1944 y 1945, Danubio primera división de 1946 a 1956

Selección uruguaya en el sudamericano de Lima de 1953 y Mundial de Suiza en 1954.

Títulos

 Campeón Torneo Preparación “B” 1947. Campeón Campeonato Uruguayo “B” 1947. Vicecampeón Uruguayo 1954 de Primera división.