6 URUGUAYOS y Pelé. Los tricampeones mundiales del fútbol.

La reciente desaparición física de Pelé trajo consigo el recordatorio de su distinción como ganador de 3 mundiales. Un hito en la historia del fútbol que ya había sido conseguido por 6 jugadores uruguayos. José Nasazzi, Héctor Scarone, Pedro Petrone, Pedro Cea, José Leandro Andrade y Santos Urdinarán fueron los destacados pioneros en hacer bordar 3 estrellas en el escudo de la camiseta de su selección. Un récord impresionante, que casi un siglo después, tan solo pudo ser igualado por el astro del fútbol brasilero.

El  epílogo del año 2022 tuvo en su desenlace la mala noticia del fallecimiento de Edson Arantes do Nascimento a sus 82 vueltas alrededor del sol.  El virtuoso futbolista brasilero enalteció a la camiseta de su país y universalizó al dorsal N° 10 como el número reservado para todos aquellos capaces de honrar al fútbol con un juego exquisito. Mucho se discute sobre si fue el mejor jugador de todos los tiempos o si otros excepcionales colegas suyos lograron superarlo. Un debate eterno que nunca será saldado debido a que existen tantas opiniones como amantes del juego del balompié sobre la faz de la Tierra. Lo que sí se puede aseverar es que fue un fenómeno que condujo a Santos y a la selección de Brasil a la mayor gloria deportiva a la cual podían aspirar ambas escuadras.  Vistió por primera vez la casaca verdeamarela en 1957 pero se dio a conocer ante la afición mundial en el campeonato de Suecia de 1958. Con tan solo 17 años jugó 4 partidos y marcó 6 goles en la máxima contienda global disputada en suelo escandinavo. Repitió la obtención de la Copa del Mundo en 1962 (tan solo jugó 2 partidos y pudo marcar un gol) y deleitó a todo el orbe futbolístico con su majestuosa actuación en México 1970. Un equipo extraordinario compuesto por destacados jugadores que “El Rey” supo liderar para que Brasil consiguiera en propiedad el Trofeo Jules Rimet. En ese certamen, Pelé disputó los 6 partidos de su selección y marcó 4 goles. Luego de ello, le restaron pocos partidos más con el seleccionado y el fútbol brasilero vivió una etapa de transición que lo relegó del protagonismo en los posteriores torneos mundialistas. Tras su reciente desaparición física, Pelé fue indicado como el único tricampeón del mundo en la historia del fútbol.  Un hecho que no es así como se dijo debido  a que hay seis jugadores uruguayos que también fueron tres veces campeones del mundo junto a él. Un grupo de notables futbolistas criollos que estuvieron presentes en la conquista de las primeras tres estrellas que luce el escudo de nuestra querida camiseta celeste.

LOS PRIMEROS 6 TRICAMPEONES DEL MUNDO

JOSÉ NASAZZI. “El Mariscal” de las 3 estrellas.

Indiscutible líder de las 3 estrellas.

El mayor período de triunfos de la historia de nuestra selección, y de cualquier otro combinado nacional de todos los tiempos, fue liderado por la enorme figura de José Nasazzi. El excelso back nació en Villa Peñarol pero se radicó muy joven en el barrio Bella Vista tras los cambios acaecidos en su composición familiar por la temprana desaparición física de su padre.  Comenzó su trayectoria deportiva en el cercano club Lito y pidió pase de inmediato para el cuadro creado para defender los colores y el nombre de su barrio. Luego de algunos vericuetos reglamentarios, Nasazzi pudo incorporarse al equipo papal y defendió la causa auriblanca por más de una década. Su notable actuación en Bella Vista determinó que fuera convocado para el representativo que iba a disputar la ´séptima edición del Torneo Sudamericano de 1923 en el Parque Central. “El gran capitán” se puso por primera vez la gloriosa casaca celeste en el pecho el 4 de noviembre de 1923 y nunca más se la sacó del alma. Aquel día, en el triunfo ante Paraguay por 2 a 0, comenzaba una etapa gloriosa que lo tuvo como un protagonista fundamental. Nasazzi fue un líder indiscutible en todos los ámbitos siendo responsable de sus jugadores tanto dentro como fuera de la cancha. Un hombre enérgico que tuvo que tomar decisiones drásticas tales como expulsar al laureado Andrés Mazalli de la concentración en 1930 por salir sin autorización y ordenó dar una vuelta alrededor del campo de juego en Colombes como forma de retribuir las desbordantes expresiones de júbilo del público francés. Fue un ganador nato que completó un total de 40 partidos estando presente en los cinco encuentros de 1924, en cuatro de 1928 y en los cuatro cotejos de 1930. Tan solo estuvo ausente en la semifinal de Ámsterdam frente a Italia por su expulsión ante Alemania en la instancia de cuartos de final. A diferencia de los otros tricampeones mundiales uruguayos, el destino le tenía reservada una vuelta más con le celeste (vestida de rojo en ese entonces) al ganar su cuarta Copa América en Santa Beatriz en 1935. Su retiro de la selección se dio el 20 de setiembre de 1936 en la disputa de la Copa Héctor Rivadavia Gómez en el Estadio Centenario frente al clásico adversario argentino.

Partidos con Uruguay. 40 (29 victorias, 4 empates, 7 derrotas).  

Títulos Obtenidos: 3 campeonatos del mundo. 4 Copas América.

Goles: sin anotaciones.

 Partidos disputados en campeonatos mundiales:

1924. Colombes, Francia. vs Yugoslavia 7-0, vs USA 3-0, vs Francia 5-1, vs Países Bajos 2-1, vs Suiza 3-0.

1928 Ámsterdam, Países Bajos. vs Países Bajos 2-0, vs Alemania 4-1, vs Argentina 1-1, vs Argentina 2-1.

.1930 Montevideo, Uruguay. vs Perú 1-0, vs Rumania 4-0, vs Yugoslavia 6-1, vs Argentina 4-2.

HÉCTOR PEDRO SCARONE BERETTA. “Tuya Héctor”

«El Mago» fue considerado el mejor del mundo en su época.

Fue el latiguillo inmortal que pronunció René “Tito” Borjas cuando cabeceó el balón hacia la derecha para que Scarone convirtiera el segundo y decisivo gol en la final de 1928. “El Mago” la mandó a guardar y Uruguay se coronaba por segunda vez campeón del mundo ante su hermano rioplatense. “El Gardel del Fútbol” se estrenó con la celeste el 2 de setiembre de 1917 en un partido de la otrora Copa Newton desarrollado en el Parque Central frente a Argentina y vistió por última vez la gloriosa casaca en la final de 1930. En ese período, disputó 51 partidos con el combinado oriental y marcó la inmensa suma de 31 goles. Una destacada cifra que adquiere mayores dimensiones si se considera que en esos tiempos se jugaba una  menor cantidad de partidos internacionales y que recién Diego Forlán fue el primero en superarlo en el año 2011. Scarone fue un jugador trascendental que demostró su enorme capacidad goleadora en todos los cuadros que defendió aquí como en el exterior (España e Italia). En 1926 pasó al FC Barcelona y jugó una temporada con el equipo catalán. Marcó varios goles y obtuvo el campeonato de Catalunya y la Copa del Rey. Sin embargo, decidió retornar a Uruguay y cuando le preguntaron las razones fue bien claro en su respuesta; “Yo pensaba en mi patria”.  Extrañaba lucir la casaca alba de sus amores y quería estar frente a los ojos de los dirigentes asociacionistas para ser convocado en la defensa del título mundial en Ámsterdam. Cien años después de su carrera como futbolista, sigue siendo recordado como una de las principales figuras con las que contaron los campeonatos del mundo en sus albores.

Partidos con Uruguay. 51 (36 victorias, 8 empates, 7 derrotas).  

Títulos Obtenidos: 3 campeonatos del mundo. 4 Copas América.

Goles: 31 anotaciones (9 en campeonatos del mundo).

 Partidos disputados en campeonatos mundiales:

1924. Colombes, Francia. vs Yugoslavia 7-0 (Gol 23´ 2-0), vs USA (Gol 15´ 2-0), vs Francia 5-1 (Goles 2´ 1-0 y 24´ 2-1), vs Países Bajos 2-1 (Gol 81´ 2-1), vs Suiza 3-0

1928 Ámsterdam, Países Bajos. vs Países Bajos 2-0 (Gol 20´ 1-0), vs Italia 3-2 (Gol 31´ 3-1), vs Argentina 2-1 (Gol 73´ 2-1).

1930 Montevideo, Uruguay. vs Rumania 4-0 (Gol 24´ 2-0), vs Yugoslavia 6-1, vs Argentina 4-2.

PEDRO PETRONE SCHIAVONE “Hay que pasarle la pelota y mirar el centro de la cancha”.

Petrone. El 9 que cambió su puesto

Fueron las palabras de Scarone sobre su compañero de delantera. Perucho fue un destacado goleador que revolucionó técnica y tácticamente la forma de jugar del centrodelantero. Fue un deportista integral que poseía un remate fulminante y que corría la distancia de cien metros en once segundos. Comenzó jugando en tercera con Solferino y pasó a Charley en 1923 para mostrar sus cualidades futbolísticas en primera división. Debutó haciendo cuatro goles ante Lito y fue un hombre clave para salvar al cuadro del descenso ese año. Su destacada participación en Charley determinó que fuera convocado para jugar por Uruguay en el Sudamericano del Parque Central. Su estrenó con la celeste se dio en el primer partido frente a Paraguay el 4 noviembre de 1923 y su último cotejo como seleccionado fue frente a Perú el  18 de julio de 1930. Ese día, el combinado uruguayo recibió duras críticas por su discreta actuación y Petrone fue uno de los que salió de la oncena titular por el resto de la competencia. Disputó 28 partidos en total con la celeste y despertó el  grito de gol de la afición oriental en 24 oportunidades. Fue el goleador del torneo en Colombes con 7 anotaciones y le metió un hat trick a los alemanes en cuartos de final en Ámsterdam. A su vez, y luego de ser tricampeón del mundo, también fue “capocannoniere» con Fiorentina en el calcio italiano.  

Partidos con Uruguay. 28 (17 victorias, 6 empates, 5 derrotas).  

Títulos Obtenidos: 3 campeonatos del mundo. 2 Copas América.

Goles: 24 anotaciones (11 en campeonatos del mundo).

 Partidos disputados en campeonatos mundiales:

1924. Colombes, Francia. vs Yugoslavia 7-0 (Goles 35´ 3-0 y 61´ 6-0), vs USA 3-0 (Goles 10´ 1-0 y 44´ 3-0), vs Francia 5-1 (Goles 58´ 3-1 y 68´ 4-1), vs Países Bajos 2-1, vs Suiza 3-0 (Gol 9´ 1-0)

1928 Ámsterdam, Países Bajos. vs Alemania 4-1 (Goles 35´ 1-0, 39´ 2-0 y 84´4-1), vs Italia 3-2, vs Argentina 1-1 (Gol 23´ 1-0).

1930 Montevideo, Uruguay. vs Perú 1-0.

 JOSÉ PEDRO CEA “El empatador olímpico”

El jugador «0 falta» en el tricampeonato mundial.

“El Vasco” fue reconocido así por la importancia de sus goles en el transcurso de varios partidos de la trilogía mundialista. Cea marcó los empates transitorios frente a Países Bajos en la semifinal de Colombes, contra Italia en la semifinal de Ámsterdam, versus a Yugoslavia en la semifinal de Montevideo (culminó anotando un hat trick ese día) y el 2 a 2 contra Argentina en la final del 30 de julio. Asimismo, “El vasco” ostenta otro récord imbatible consistente en haber estado presente en todos los partidos del tricampeonato mundial. Algo que no pudieron igualar sus compañeros presentas en las tres gestas ni Pelé con su selección en las 3 copas que ganó. El jugador de ascendencia vasca se crió en Arroyo Seco y comenzó su carrera deportiva en el vecino club Lito. Luego, pasó a Bella Vista y continuó su carrera en Nacional hasta su retiro definitivo. Al igual que Nasazzi y Petrone, debutó con la casaca celeste el 4 de noviembre de 1923 frente a Paraguay por el Torneo Sudamericano y la lució por última vez el 4 de diciembre de 1932 en el Estadio Centenario frente a Brasil por la Copa Barón de Río Branco. Jugó un total de 26 partidos y marcó 13 goles, la mayoría de ellos, en instancias mundialistas.

Partidos con Uruguay. 26 (16 victorias, 3 empates, 4 derrotas).  

Títulos Obtenidos: 3 campeonatos del mundo. 2 Copas América.

Goles: 13 anotaciones (10 en campeonatos del mundo).

 Partidos disputados en campeonatos mundiales.

1924. Colombes, Francia. vs Yugoslavia 7-0 (Goles 50´ 5-0 y 80´ 7-0), vs USA 3-0, vs Francia 5-1, vs Países Bajos (Gol 62´ 1-1), vs Suiza 3-0 (Gol 2-0).

1928 Ámsterdam, Países Bajos. vs Países Bajos 2-0, vs Alemania 4-1, vs Italia 3-2 (Gol 17´ 1-1), vs Argentina 1-1, vs Argentina 2-1.

1930 Montevideo, Uruguay. vs Perú 1-0, vs Rumania 4-0 (Gol 35´4-0), vs Yugoslavia 6-1 (Goles 18´ 1-1, 67´ 5-1 y 72´ 6-1), vs Argentina 4-2 (Gol 57´ 2-2)

 JOSÉ LEANDOR ANDRADE “La merveille noire”

«Maravilla» fue el adjetivo que mejor lo definió

Deslumbró a Europa con su técnica en el campo de juego como con su forma de bailar el tango en los salones parisinos. Los franceses no escatimaron en elogios y lo indicaron como una de las mayores maravillas (en todos los sentidos) vista hasta ese entonces. Una prestigiosa perla del fino collar que representaba el exquisito fútbol desplegado por los uruguayos en el continente europeo. Andrade fue un fervoroso aficionado de las principales manifestaciones populares de la época y disfrutó de jugar a la pelota, del carnaval, del candombe y de tocar el violín. Nació en Salto pero inició su trayectoria futbolística en el novato Club Bella Vista de la capital del país. Junto a sus compañeros tricampeones Nasazzi y Cea llegó a la selección nacional en 1923 desde el Parque Olivos para escribir la historia más grande de todos los tiempos. Debutó con la celeste el 24 de junio de ese año en un encuentro contra los argentinos por la Copa Lipton y finalizó su participación con el combinado nacional dando la vuelta olímpica del 30 de julio de 1930 en el Centenario. “La Maravilla” fue una joya del fútbol criollo que tuvo un rol preponderante en la conquista de las tres estrellas. Jugó todos los partidos de 1924, tan solo se ausentó frente a los alemanes en cuartos de final de 1928 y disputó la totalidad de los encuentros en la primera Copa del Mundo. Un hombre bohemio que dio letra a la opinión pública tanto por su estilo de vida como ´por controvertidas decisiones. Una de ellas consistió en su traspaso directo de Nacional a Peñarol en 1931 en su calidad de tricampeón del mundo y siendo reconocido como una de las principales estrellas tricolores en la década de los años 20. En 1933 viajó a Argentina para alinearse en diferentes clubes del fútbol porteño y colgó los botines en Montevideo Wanderers en 1936.

Partidos con Uruguay. 33 (24 victorias, 6 empates, 3 derrotas).  

Títulos Obtenidos: 3 campeonatos del mundo. 3 Copas América.

Goles: 1 anotación.

 Partidos disputados en campeonatos mundiales:

1924. Colombes, Francia. vs Yugoslavia 7-0, vs USA 3-0, vs Francia 5-1, vs Países Bajos 2-1, vs Suiza 3-0.

.1928 Ámsterdam, Países Bajos. vs Países Bajos 2-0, vs Italia 3-2, vs Argentina 1-1, vs Argentina 2-1.

1930 Montevideo, vs Perú 1-0, vs Rumania 4-0, vs Yugoslavia 6-1, vs Argentina 4-2.

.SANTOS URDINARÁN. El otro “Vasquito” celeste

-El «Vasquito» fue otro de los grandes goleadores de la década del 20.

Puede ser que no sea el jugador más recordado de aquellas epopeyas pero integró el ataque oriental en la mayoría de los partidos de 1924 y 1928. Debutó en la selección el 21 de setiembre de 1923 en un match por la Copa Premio de Honor que se disputó en el Parque Central frente a Argentina. Su destacadísima actuación en Nacional (´único equipo al cual defendió en su carrera) lo condujo a integrar el representativo de la Asociación por varios años. Salió por última vez a la cancha con la casaca color cielo el 18 de julio de 1930 en el debut mundialista frente a Perú acumulando una veintena de partidos y anotando 2 goles. Uno de ellos fue para sentenciar el resultado definitivo de 2 a 0 frente al anfitrión anaranjado en Ámsterdam.

  Partidos con Uruguay. 20 (14 victorias, 4 empates, 2 derrotas).  

Títulos Obtenidos: 3 campeonatos del mundo. 3 Copas América.

Goles: 2 anotaciones (1 en campeonatos del mundo).

 Partidos disputados en campeonatos mundiales.

1924. Colombes, Francia. vs Yugoslavia 7-0, vs Países Bajos 2-1, vs Suiza 3-0.

 1928 Ámsterdam, Países Bajos. vs Países Bajos 2-0 (Gol 86´ 2-0), vs Alemania 4-1, vs Italia 3-2, vs Argentina 1-1

 1930 Montevideo, Uruguay. vs Perú 1-0

Fuente de información: auf.org.uy

                                                                                                                                         

Messi, Maradona, Pelé y el pasado olvidado

El profesor Oscar Secco Ellauri fue en el Uruguay uno de los hombres destacados de su época. Político del Partido Colorado en el tiempo del liderazgo de Luis Batlle Berres, quién fue presidente de la República convirtiendo en primera dama a su esposa, la argentina Matilde Ibáñez Tálice.

Entre los altos cargos que el Prof. Secco Ellauri desempeñó, corresponde mencionar los de Ministro de Relaciones Exteriores, luego Ministro de Educación y Cultura, presidente del SODRE, diputado y también Consejero de Educación Secundaria. Dictaba los cursos de historia universal en el Instituto Alfredo Vázquez Acevedo, conocido por la sigla IAVA, donde aquellos alumnos que superaban el ciclo básico escolar de seis años de escuela y cuatro de liceo, irremediablemente tenían que superar dos años de preparatorios si deseaban continuar una carrera universitaria. Esa actividad docente el prof. Secco Ellauri la desarrolló permanentemente hasta muy pocos años antes de su fallecimiento acaecido en 1990. Era un personaje. Llegaba al IAVA conduciendo su automóvil sport, de dos plazas, junto a su perrito. Estacionaba el pequeño vehículo en alguna de las calles Eduardo Acevedo, Lavalleja, Tristán Narvaja y Eduardo Acevedo que circundaban el enorme edificio. Allí quedaba con su perrito dentro, hasta que retornara de brindar su clase.

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Wanderers o Rentistas… O cuando los «chicos» tienen de «hijo» a los «grandes»

1986. Copa Libertadores. Wanderers no le dio la mínima chance a Peñarol.

Que los clubes denominados menores tengan rachas positivas ante los clubes grandes, no es novedad. Es más: sucede con relativa asiduidad y ha sido un sello en todas las eras de nuestro fútbol.

Sin embargo, los lapsos de tiempo no suelen ser demasiado extensos: un año, dos, tres… A la larga, las diferencias de todo tipo, comenzando por las económicas, terminarán prevaleciendo y el “grande” volverá a retomar su liderazgo.

De todas formas, existen dos casos por demás curiosos que encarnan el Montevideo Wanderers y Rentistas, que han logrado encadenar rachas positivas ante Nacional y Peñarol que duraron, atención, ¡una década!

Sí, parece una broma, pero es muy real. Si ya de por sí sobreponerse a los poderosos un par de años es un triunfo, ¿qué podría significar una década? ¿Una hazaña? Pues, si les gusta: sí.

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Símbolo de calidad

El “Rafa” se vinculó a Danubio cuando lo llevaron a la inauguración del Estadio Jardines del Hipódromo, desde ese día su corazón comenzó a latir en blanco y negro.

Asombraba con su calidad en el club de Baby Fútbol Campo Survo, hoy renombrado Estudiantes de la Unión y no sólo llamaba la atención, sino que más bien… deleitaba. Quienes lo vieron jugar, dicen que fue uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol infantil.

Lo fueron a buscar de otros clubes, pero él ya lo tenía decidido, quería jugar en Danubio, a los 12 años fue a probarse y con 13 comenzó a jugar en Quinta división. Pero fue fugaz su estancia en las categorías juveniles, tan solo dos años después, su innegable talento lo catapultó al equipo de Primera.

El “Magnate” Rodríguez -siempre muy vinculado a la faz deportiva danubiana-, fue el que insistió para que lo ascendieran y lo hizo ver por dos técnicos experimentados: José “Pepe” Etchegoyen y el “Pulpa” Etchamendi.

Los veteranos entrenadores aprobaron la iniciativa y el “Rafa” debutó con 15 años, en el Parque Rivero ante La Luz por el Campeonato Uruguayo de la “B” de 1970.

En aquel plantel estuvo -protegido- porque había jugadores mayores como Hamilton Rivero, el “Pelado” Repetto, Ruben Ángel Cabrera, Horacio Franco, Alberto Cardaccio y Juan Asceri. Aquel grupo, también contaba con juveniles de gran calidad como Lorenzo Carrabs, Gerardo Rodríguez y, entre todos, lograron el ansiado ascenso a la “A”.

Con su debut en el equipo principal, el mundo del fútbol conoció a un volante ofensivo de mucha calidad y los hinchas danubianos a uno de los mejores futbolistas de la historia del club. En Danubio permaneció hasta 1975.

Lamentablemente su carrera como jugador fue corta, por propia decisión y tras jugar en Olympiacos de Grecia (desde donde se volvió sin cumplir el contrato costándole una suspensión), San Luis de Potosí (México) y Nacional, se retiró con solo 26 años.

Muchos años después, retornó al club de la franja como entrenador de Divisiones Juveniles, desempeñándose durante más de 15 años y luego ocupó el cargo de Coordinador de todo el fútbol juvenil.

En el año 1994, dirigió el equipo principal danubiano, integrando así, el selecto grupo de aquellos que alcanzaron a defender al club de la Curva de Maroñas, como futbolista y entrenador.

Finalmente, creó la denominada “Escuelita” donde captaba y formaba jugadores, transformándose decididamente en un descubridor de talentos.

El “Rafa” siempre destacó la importancia que tenía para su vida el club, “Danubio es todo”, decía. El trabajo era también parte de su vida y le alegraba cuando veía triunfar a alguno de sus discípulos.

Rafael Perrone, fue jugador, entrenador y descubridor de talentos, tras su partida en setiembre de 2022, ahora, también es una leyenda danubiana.

Cuando un un lateral izquierdo (!) fue goleador de un torneo oficial

Borjas en acción ante Federico Magallanes de Defensor Sporting. Año 2000 (foto: @ignaa__13).

A lo largo de 123 años de fútbol, los torneos oficiales del balompié uruguayo han visto como mayoritariamente los delanteros y, en menor proporción, los volantes ofensivos, se convirtieron en goleadores de prácticamente todos los certámenes.

Esto es lógico: son los que están más cerca del arco y su función es la de llegar al gol.

En algunas ocasiones, mediocampistas de corte defensivo han disfrutado de buenas rachas y han logrado coronarse como scorers en torneos de corta duración como las Liguillas.

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Urbano Rivera

Riverita, forma parte importante del fútbol uruguayo. Gran futbolista que en su carrera solo vistió dos camisetas la de Danubio y la “celeste”.

Este hombre de físico pequeño, pero de corazón grande, forma parte importante de la historia danubiana. De grandes condiciones, tanto humanas como deportivas.

Nacido en plena Curva de Maroñas, allá por 1926, se entreveró desde muy pequeño, en los ya existentes baldíos de las calles Pavón y Smidel, cuando se jugaba con la “de goma”. 

En el año 1944, llega a Danubio, que había ascendido a la Primera “B” y buscaba jugadores jóvenes para reforzar los planteles. Los dirigentes franjeados le “habían echado el ojo”, le hablaron y ese mismo día lo ficharon.

A poco de llegar, se consagra campeón del primer torneo de Tercera Especial, obtención más que valiosa, ya que nuestro club militaba en la divisional “B” y se jugó frente a los equipos de la “A”.

Comenzó jugando de “centro-half” con un cinco grandote en la espalda, pero después pasó de half derecho puesto que no abandonaría en toda su carrera. Sin embargo, con solo 19 años, hizo su debut en primera frente a Cerro todavía como número “5”, Su ingreso definitivo en el primer equipo fue en el año 1947, consagrándose doble Campeón en la divisional “B”, del torneo Preparación y del Campeonato Uruguayo.

Al año siguiente DANUBIO, debuta en el círculo de privilegio venciendo a Peñarol 2 a 1, por el Competencia y es dada su importancia histórica, uno de los encuentros más recordado por todos los danubianos, y hasta por el mismo Urbano, según lo ha manifestado, lo cierto es que, jugó y muy bien marcando punta derecha.

Sus excelentes actuaciones le posibilitaron llegar en ese 1947 por primera vez a la selección, con sólo 21 años, en una época que para vestir la “celeste” había que ser buena de verdad, pero la famosa huelga de futbolistas dejó trunca la actividad. Retornó al seleccionado para disputar el campeonato sudamericano de 1953, en el que Uruguay fue 3° y quedó, con otro danubiano Julio Maceiras, en el plantel definitivo que viajó al mundial de Suiza en 1954.

Urbano tal vez por ser del barrio, primero simpatizó y luego se identificó para siempre con Danubio y decía: “La satisfacción más grande que tuve fue en 1947 cuando logramos clasificarnos campeones de la “B”. La otra fue cuando alcanzamos el primer triunfo ante Peñarol en 1948. Hay cosa que uno no puede olvidarlas de ninguna manera. Hugo Forno vino a hablarnos al vestuario poco antes de empezar el partido. Nosotros habíamos ascendido recién a Primera. Teníamos que darlo todo. Jerarquizar el nombre casi desconocido para los habitantes del Estadio. Y lo dimos todo. Dejamos el alma en la cancha. Le ganamos a Peñarol dos a uno. Y el golazo del “Poroto” Britos, que nos dio la victoria lo grité con toda el alma”.

Pocos años después, integró el excelente plantel que consiguiera en 1954 la primera gran alegría danubiana en Primera división, la obtención del subcampeonato en el “Uruguayo”, un puesto de gran valor para la época. Aquel equipo formado, entre otros, por Maceiras, Melgarejo, Burgueño, Romero, Fernando Rodríguez, “Carcajada” Correa (con quien se entendía de memoria en la cancha y fuera de ella) y la “Gata” Martínez.

Urbano es parte destacada en la historia del club por varias razones, defendió al club por 10 temporadas, se consagró campeón en el primer torneo de Tercera división, además jugó en el bautismo danubiano en la “A”, fue subcampeón del Campeonato Uruguayo, participó de la recordada gira danubiana de 1955 y por sobre todas las cosas… porque sólo vistió las gloriosas camisetas de Danubio y la selección uruguaya.

(Fuente. Estrellas Deportivas – El Diario)

Fecha de Nacimiento

2 de abril de 1926

Lugar: Montevideo

Fecha de Fallecimiento:

21 de julio 2003

Trayectoria

Juveniles de Danubio 1944 y 1945, Danubio primera división de 1946 a 1956

Selección uruguaya en el sudamericano de Lima de 1953 y Mundial de Suiza en 1954.

Títulos

 Campeón Torneo Preparación “B” 1947. Campeón Campeonato Uruguayo “B” 1947. Vicecampeón Uruguayo 1954 de Primera división.

El futuro del fútbol es de los negros

Por Atilio Garrido

Esta nota fue escrita el 7 de abril del presente año 2022. Formaba parte de un capítulo de la colección “150 años de fútbol” titulado “El fútbol del futuro”, que apareció en fascículo con el diario El País. Hechos posteriores que derivaron en la reducción de la propuesta determinó que el artículo no se publicara. Entendí que el mismo recobra actualidad en las horas previas del comienzo de la Copa del Mundo de Qatar 2022.

               La expansión de Europa en el mundo comenzó en el siglo XIV con la conquista de territorios en África. Españoles, portugueses, árabes, otomanos y Boers llegaron al continente negro. Especie de cabeza de puente que luego utilizarán Inglaterra, Francia e Italia con idénticos intereses de conquista, colonización y explotación comercial de la raza negra a través de la esclavitud. Creados los Estados Unidos en 1787, los barcos negreros cruzaban los mares con su cargamento humano para ser vendido en América del Norte, Central y del Sur. Surgieron las revoluciones independentistas que llevaron de la mano a los movimientos abolicionistas de la esclavitud. Haití fue la segunda posesión en independizarse. El movimiento libertario desarrollado por negros y mulatos culminó con el exterminio o la expulsión del hombre blanco. Considerada la primera república negra del mundo surgió en su seno una elite política gobernante. Constantin Henriquez, nacido en ese ámbito en 1893 fue enviado por su padre a estudiar medicina en Francia. Estando en boga en aquellos tiempos la educación integral que incluía la actividad deportiva, el joven haitiano practicaba el salto con garrocha y jugaba al rugby. Integrando el equipo de Francia en ésta última disciplina en los Juegos de 1900 desarrollados en ese país, es reconocido como el primer atleta negro en consagrarse campeón olímpico.

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Roberto Fleitas: uno que ganó todo… pero todo de verdad

Foto: atilio.uy

La última imagen que dejó Roberto Fleitas como entrenador en el fútbol grande no hizo justicia a lo que fue una sensacional carrera profesional.

Había regresado de apuro a Nacional en agosto de 1997 para tratar de enderezar un barco que amenazaba con hundirse deportivamente hablando y no pudo lograr su cometido.

Sin haber tenido incidencia en el armado del plantel y con un equipo que nunca jugó bien, perdió la chance de campeón en una semifinal ante Peñarol-a todas luces, el mejor team del momento- y se despidió también cayendo ante los aurinegros en la final de la Liguilla, aunque, justo es decirlo, con el club ya clasificado a la edición 1998 de la Copa Libertadores de América.

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Si termina en “2”, lo más probable es… Nacional campeón

Caso curioso y de excepción en el fútbol oriental.

Desde que se disputa el Campeonato Uruguayo (1900), en los 13 años que el torneo más importante de nuestro país terminó en “2”, Nacional se consagró campeón en 10 de ellos, siendo el último el conquistado en 2022.

El detalle es el siguiente: 1902, 1912, 1922, 1942, 1952, 1972, 1992, 2002, 2012 y 2022.

Aún más: se trata de un caso record ya que ninguna otra institución local logró ganar tantos certámenes en terminaciones anuales de un mismo número.

Por ejemplo, Peñarol tiene sus mayores distinciones en años finalizados en “8”, con un total de siete conquistas locales: 1918, 1928, 1938, 1958, 1968, 1978 y 2018.

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¡Atención Brasil! Catar puede ser un «má viagem» si te cruzás con Uruguay

Al momento de escribir estas líneas, restan menos de 40 días para el debut de la selección uruguaya en el mundial de Catar. Nuestra querida celeste integra el grupo  H y se enfrentará a sus similares de Corea del Sur, Portugal y Ghana. De pasar a la siguiente fase, existe la posibilidad de cruzarse con el combinado brasilero en el camino que conduce a la obtención de la Copa del Mundo. Un representativo nacional al cual no podemos vencer hace 21 años por todo tipo de competencias a nivel de mayores (o selección absoluta como se quiere imponer  ahora) en carácter oficial o amistoso. Sin embargo, esta no es la primera racha adversa de la Celeste frente a la verdeamarela ya que algo parecido sucedió entre los años 1960 y 1981. Dos décadas sin triunfos uruguayos que fueron interrumpidas por la gigante victoria uruguaya en la final de la Copa de Oro disputada en el Estadio Centenario. Es por ello, y si ambas escuadras pasan la fase de grupo, que la “mala suerte” de cruzarnos con Brasil puede representar una oportunidad inigualable para cortar con la presente sequía de triunfos ante nuestros hermanos norteños.

El heroico Maracanazo, la final del Mundialito o el penal del “Manteca” Martínez para la obtención de la Copa América de 1995 son algunos de los recuerdos de la memoria colectiva futbolera criolla en el historial frente a nuestros hermanos norteños. El fútbol es ese deporte maravilloso que reduce a su mínima expresión todas las asimetrías que puedan existir entre quienes lo protagonizan en un campo de juego. Una disciplina única que permite que un país de nuestro tamaño (evitándose utilizar el término “paisito” o cualquier otro diminutivo) pueda  enfrentarse de igual a igual a un gigante del planeta en todas las dimensiones. La estadística oficial de la A.U.F establece que los norteños prácticamente nos duplican en victorias pero el fútbol uruguayo siempre tuvo la gran virtud, en la mayoría de los casos, de ganar  aquellos encuentros trascendentales para la obtención de sus lauros. Hechos deportivos que representaron episodios traumáticos para los brasileños y que los condujeron a implementar decisiones drásticas. Una de ellas, y capaz que la más notoria, significó el cambio de color de la camiseta tras la derrota del 16 de julio de 1950.

El primer partido entre ambos combinados se disputó el 12 de julio de 1916 por el novel Torneo Sudamericano  disputado en la capital porteña. El cotejo culminó con victoria celeste por 2 a 1 con anotaciones de Isabelino Gradín y José Tognola. A los 6 días, volvieron a jugar en el Parque Central  y fue triunfo para ellos por 1 a 0 en un encuentro de carácter amistoso en el marco de los festejos por un nuevo aniversario de la Jura de la Constitución.  Desde ese momento, el historial de uno de los grandes clásicos del fútbol mundial estuvo marcado por éxitos y frustraciones que llegaron a superar lo meramente deportivo en las dos naciones futboleras. Brasil nos ganó más de lo que nosotros lo hicimos a ellos con períodos hegemónicos bien delimitados en el calendario. Es cierto que la actual racha adversa es la más prolongada en el tiempo dado que no vencemos a los brasileños desde el 1 de julio de 2001. Pero existió otro extenso antecedente que perduró  20 años, 6 meses y 1 día. Este período de tiempo se desarrolló entre el triunfo uruguayo por 1 a 0 del 9 de julio de 1960  por la Copa  Atlántico  hasta la inmensa victoria por 2 a 1 del 10 de enero de 1981 en la inolvidable final de la Copa de Oro. Un largo tiempo de resultados negativos ante los brasileños que culminó de forma implacable con la obtención de un título oficial que solo ostenta nuestro balompié.

Desde el día de su sorteo, el fixture de Catar indica un posible cruce entre Uruguay y Brasil. Desde 1970 que ambos campeones no se enfrentan en un mundial

“20 años no es nada” (1960-1981)

Los años 60 y el principio de la década de los 70 fue un período exitoso del fútbol oriental  en materia de buenos resultados obtenidos. La selección nacional ganó la Copa América de 1967 (a la cual no asistió Brasil), culminó en la 4° posición en México 1970 y clasificó de forma consecutiva a cuatro certámenes mundiales. A nivel de clubes, Peñarol y Nacional marcaron su liderazgo internacional con sus resonantes conquistas continentales y mundiales. Por su parte, en este mismo período Brasil no obtuvo ninguna Copa América pero si fue 2 veces campeón del mundo con la extraordinaria conducción futbolística de Pelé. A su vez, el Santos del prestigioso N° 10 también fue otro importante animador de la novel Copa Libertadores.

El 9 de julio de 1960 se enfrentaron en el Estadio Centenario uruguayos y brasileños por la segunda edición de la Copa Atlántico. El calendario de ese cuadrangular (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) se jugó a una ronda todos contra todos. El calendario marcó que uruguayos y brasileños se cruzaran en Montevideo y la Celeste se impuso por 1 a 0. Luego de ese partido del invierno del 60, pasaron 5 años para que ambas selecciones volvieran a cruzarse en un campo de juego. La ocasión se dio en un cotejo amistoso jugado el 7 de setiembre de 1965 en Belo Horizonte y culminó con un contundente 3 a 0 a favor del local. Posteriormente, le siguió la trilogía de la Copa Río Branco de 1967 en el Estadio Centenario. En tan solo una semana, algo que parece absolutamente incomprensible en función de los actual agenda futbolística,  los únicos dos campeones mundiales sudamericanos de ese entonces se enfrentaron tres veces y no pudieron superarse en ninguno de esos encuentros. Al año siguiente, se dio la revancha en suelo visitante con dos partidos que terminaron a favor de ellos. Pero sin lugar a dudas, el mayor recuerdo de esta etapa fue la semifinal de la Copa del Mundo de México 70. Un match que partió mal desde su génesis con el repentino e injustificado cambio de sede que claramente los favoreció. En aquella tarde del 17 de junio en Guadalajara, ambos  combinados nacionales pugnaban por el pasaje a la final, por su aspiración a obtener en propiedad el trofeo Jules Rimet y sin saberlo capaz en ese instante, por culminar de la mejor forma una etapa histórica. Para Brasil significó el final de un período glorioso marcado por una generación de cracks. En el caso charrúa, y con el correr de los años, representó el cierre de una etapa de protagonismo en las copas mundiales. La historia sería muy distinta a partir de Alemania 74 y tuvieron que pasar cuatro décadas para volver a llegar a una instancia semifinal de la máxima competición futbolística.

Los fixtures de los años 70 eludieron la concreción de uno de los grandes clásicos mundiales  y solo hubo 4 partidos entre ambos contrincantes (2 en 1976 por las Copas Atlántico/Río Branco  y otros 2 amistosos en 1980) con sendas victorias de los brasileños. Pero lo que distingue al fútbol uruguayo del resto del planeta es su enorme capacidad para ganar imponerse en jornadas épicas que marcaron la historia de este deporte. El verano de 1980/81 fue el momento elegido para llevar adelante el inédito torneo de campeones del mundo. Los ingleses, al igual que en 1930, no quisieron venir pero su ausencia no opacó un evento fulgurante. El Mundialito fue el encuentro de las mejores selecciones del mundo de ese momento y Uruguay se coronó campeón de forma inobjetable. Los integrantes de aquel equipo nacional asumieron la responsabilidad de ganar la copa y cumplir con la historia. Muchos campeones mundiales aún estaban presentes y no se los podía defraudar. Entre ellos, el director técnico Roque Gastón Máspoli. La hegemonía locataria en el Centenario, la necesidad de revertir opacas actuaciones anteriores y la estadística adversa ante el rival de turno en esa final, fueron elementos importantes que configuraron el contexto en el cual se desarrolló aquel partido. Jugadores y cuerpo técnico estuvieron a la altura de las circunstancias y Uruguay volvió a vencer a Brasil en una final a Brasil. «Quedate tranquilo Obdulio. Los muchachos no te van a dejar cambiar la historia» fueron las palabras que inmortalizó Víctor Hugo en su relato de aquella noche.

La mala racha del SXXI.

La tarde del 1 de julio de 2001 fue sumamente gris y fría. La ilusión de retornar a la fase final de la Copa del Mundo estaba intacta y el público abarrotó el Estadio como de costumbre. Tan solo habían transcurrido 7 años de la última visita norteña al Monumento Histórico del Fútbol Mundial para disputar la final del América del 23 de julio de 1995. Sobre la media hora de juego, el referee escocés Hugh Dallas sancionó penal a favor de nuestro seleccionado. Federico Magallanes asumió la responsabilidad y anotó el único gol de ese día en el arco de la Tribuna Colombes. Carini, Méndez, Sorondo, Montero, Guigou, De los Santos, García, Romero, Recoba, Silva y Magallanes fueron los elegidos por Víctor Púa para vencer al clásico adversario. Una victoria muy importante para llegar a Corea y Japón pero cuya trascendencia histórica superó a esa fase clasificatoria. Seguramente nadie pensó ese día, ni siquiera el mayor de los pesimistas, que aquel triunfo sería el último hasta el presente. En el transcurrir del SXXI, la Celeste culminó cuarta en Sudáfrica, revirtió otra estadística adversa frente a selecciones europeas por Copas del Mundo con las victorias ante Inglaterra e Italia en 2014, fue la mejor selección sudamericana en los mundiales de 2010 y 2018 y campeona de América en 2011. Tuvo  a uno de los mejores tríos ofensivos del orbe compuesto por Forlán, Suárez y Cavani y llegó a estar segunda en el ranking FIFA. Pero con los brasileños se complicó realmente la cosa y  ni el proceso de Tabárez pudo con la canarinha.  Son 21 años de resultados adversos que tuvieron el registro de dos goleadas históricas en Montevideo en 2009 y 2017. Es verdad que las victorias estuvieron muy cerca de concretarse en la semifinal de la Copa América de 2007, en la misma instancia de la Copa de las Confederaciones de 2013 o en Pernambuco en 2016 cuando retornó Suárez tras su despiadada sanción.

El fútbol y la vida dan revanchas y nuestra querida y triunfante Celeste lo sabe. Una posible combinación de resultados puede ocasionar que se juegue un Uruguay vs Brasil por los octavos de final en Catar. Nadie quiere cruzarse con los norteños pero para los uruguayos, puede ser una gran oportunidad de quebrar la historia y consolidarse como candidatos a la conquista de la copa. Porque todos sabemos que cuando se juegan «las que duelen», la mayoría son nuestras.

DATOS ESTADÍSTICOS (extraidos de auf.org.uy).

URUGUAY y Brasil jugaron 78 partidos en total por todo tipo de competición. 20 triunfos de URUGUAY. 20 empates. 38 victorias para Brasil.

Goles. 98 anotaciones para la Celeste. 142 anotaciones brasileñas.

Ángel Romano es el goleador histórico de Uruguay frente a su par brasileño con 6 anotaciones.

Roque Gastón Máspoli fue quien enfrentó más veces a Brasil contabilizando 12 partidos.

Por fase final de Copa del Mundo, uruguayos y brasileños se enfrentaron en 2 oportunidades. Brasil 1 URUGUAY 2. 16 de julio de 1950. Río de Janeiro. Brasil. Brasil 3 URUGUAY 1. 17 de junio de 1970. Guadalajara. México