
Hugo Forno fue el presidente que condujo durante más temporadas a Danubio. A lo largo de sus dos mandatos acumuló 19 temporadas al frente de la presidencia danubiana.
Seguir leyendo…Hugo Forno fue el presidente que condujo durante más temporadas a Danubio. A lo largo de sus dos mandatos acumuló 19 temporadas al frente de la presidencia danubiana.
Seguir leyendo…Un niño del Prado llegó de la mano de su madre a Stockolmo para comenzar a practicar básquetbol. Ella promovía diversas actividades complementarias a los estudios formales como forma de abatir el ocio y desarrollar diferentes inteligencias en sus pichones.
Seguir leyendo…Jugaba como bailando candombe, con ese grado de gracia y frescura. Idolatrado por quienes lo disfrutaron, está en la historia grande del fútbol uruguayo por pertenecer al plantel celeste que consiguiera el inigualado “Maracanazo”.
Seguir leyendo…Cuando un club y su barrio se fusionan en un nombre, parece que el cuadro lo representara mucho más. Así es el caso de Villa Española, una institución que vive en el corazón de los vecinos hace 80 años fomentando la práctica del deporte y el desarrollo cultural de toda la comunidad.
Seguir leyendo…Los ecos del estupendo partido que disputaron Barcelona y Bayen Munich por los cuartos de final de la antigua Copa de Campeones de Europea, conducen a reflexionar sobre los dos eternos extremos de la vida: el ayer y el futuro.
Seguir leyendo…La camiseta de Danubio significa más que una simple indumentaria deportiva. Es el manto sagrado para cada hincha que pide a sus jugadores que la transpiren hasta la última gota de sudor. La casaca danubiana ha sufrido una incesante modificación en sus modelos a lo largo de la historia, pero en cambio sus blanquinegros colores jamás variaron.
Seguir leyendo…El invierno de 1995 fue uno de los momentos de mayor éxito en la historia del deporte uruguayo. Por primera vez, las selecciones de fútbol y de básquetbol se consagran como las mejores de América del Sur en el mismo año y jugando como locales. Otro fenómeno criollo que dificulta el entendimiento foráneo sobre cómo esta nación pequeña puede acumular tantos triunfos deportivos.
El calendario deportivo nacional estuvo conmovido por aquel entonces. El año 1995 tenía dispuesto dos grandes citas sumamente esperadas por toda la afición deportiva. Luego de muchos años, la Copa América de fútbol y el Campeonato Sudamericano de básquetbol volvían a oficiarse en nuestro país y con muy pocos días de diferencia entre sí. El Estadio Centenario y el extinto Cilindro Municipal se vistieron de gala para albergar los principales partidos de las tradicionales gestas continentales. Los integrantes de ambos combinados nacionales salieron a escena con la responsabilidad que conlleva lucir las gloriosas casacas celestes en ambos deportes y bajo la premisa histórica de que “las copas se quedan en casa”. Una obligación que aquellos protagonistas contrajeron con gran compromiso para que el grito de “¡Uruguay campeón!” resonara bien fuerte en tan pocos días.
Seguir leyendo…“¡Uruguayos campeones de América y del Mundo!”. Expresión bien nuestra que despierta en la memoria la letra escrita por Omar Odriozola y popularizada por los Patos Cabreros en el carnaval de 1927. Todavía restaban muchos triunfos deportivos por venir y el fútbol ya se había consolidado como un hacedor fundamental en el proceso de construcción de la identidad nacional. Para la mayoría de los uruguayos este deporte es una cosa mucho más seria que un simple juego para divertirse o un promotor de la actividad física. Es un auténtica usina de pautas culturales que ocupa un lugar de privilegio en el imaginario colectivo y que puede llegar a condicionar el estado de humor nacional en función de un resultado. Campeonatos de América, preseas doradas olímpicas y copas mundiales fueron obtenidos en más de una oportunidad por diferentes compatriotas que vistieron la gloriosa casaca en el momento histórico que les correspondió. Lleno está el calendario de efemérides triunfales y muchas de ellas coinciden en el mes de julio. Una hoja del almanaque que fue teñida de celeste por el extenso palmarés de la camiseta color cielo.
Seguir leyendo…NOTA BUENA: este artículo se escribió el 17 de agosto de 2017 luego de conocer la incorporación por primera vez de Federico Valverde, en la primaria lista de jugadores convocados por Oscar Tabárez para defender a Uruguay frente a Paraguay por las eliminatorias para el mundial de Rusia 2018. Se publicó bajo el título siguiente: “¿Se animara Tabárez?”
Héctor Scarone nació en una familia de emigrantes radicados primero en el barrio Reus y luego en el Arroyo Seco. Italianos que llegaron en el último cuarto del siglo XIX persiguiendo el sueño que ellos misms definían en su lenguaje cocoliche: “andiamo a fare l’América” ¡Vamos a hacer la América! Atrás quedaba la Europa superpoblada y pobre que miraba a nuestro continente despoblado y rico. América era la ilusión. Atrás quedó el pueblito llamado Dego, en la provincia de Savona, cercano a la Riviera ligur y al mar latino donde vio la luz y se crió el tano Giuseppe Scarone.
Seguir leyendo…Fue de esos jugadores que no se olvidan. Un elegido que ha quedado por siempre ligado a la historia danubiana. Por ser el primer futbolista de Danubio en consagrarse como máximo goleador de un Campeonato Uruguayo de Primera división.
Don Juan Lazaroff, fue el encargado de traerlo de Brasil y recordaba el hecho así: “No fue fácil, no quería venir, había tenido una experiencia en Venezuela y no le habían cumplido con el pago. Estaba pescando entre las islas de Río de Janeiro y podría decirse que estaba casi retirado del fútbol. Pero le mencioné que venía desde Uruguay y que me lo había especialmente recomendado Ze Ze Moreira y cambió de parecer. Nos costó cinco mil dólares que era una platal para aquella época.”
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