100 años de Colombes (43): En 1891 en Buenos Aires se realizó el histórico 1er. campeonato oficial organizado por la Argentine Association Football (nota 5)

Martes 10 de junio de 1924. Portada del diario El Día. La publicación de José Batlle y Ordóñez, fue el único periódico que cubrió el campeonato mundial de fútbol, en la VIII Olimpiada, con un enviado especial. Lorenzo Batlle Berres, sobrino de Don Pepe, viajó como un integrante más de la delegación. Así comenzó la cobertura después de la sensacional victoria.

El primer histórico campeonato argentino de 1891

Las reuniones que se llevaron a cabo, hasta concluir con la constitución de la Argentine Association Football League, fueron publicadas en The Standart, diario escrito en idioma inglés destinado para la colectividad británica y aquellos criollos de clase alta que dominaban la lengua británica. Se fundó el 1.º de mayo de 1864, con tiraje exclusivo para la ciudad de Buenos Aires. Propiedad de los hermanos Edward y Michel Mulhall.[1] Luego que el directorio de la AAFL confeccionó el calendario de los partidos de toda la temporada, el periódico publicó un artículo mencionando que:

“la lista de partidos de la temporada (de Abril a Septiembre) de 1891 es suficiente para satisfacer a los más ardientes amantes de este juego. La Liga comienza bajo auspicios favorables; sus miembros son hombres entusiastas y no hay duda que le darán un gran impulso al fútbol a jugarse en este cuarto del mundo. Le deseamos el mejor suceso”.[2]

Participaron en el primer histórico campeonato argentino de 1891, los siguientes clubes: Belgrano FC, Buenos Aires FC, Buenos Aires and Rosario Railways AC, Hurlingham Cllub y los más conocidos por la divulgación del diario británico, Old Caledonians AC y Saint Andrew’s AC.

“El 12 de abril de 1891, fecha que quedará registrada en las efemérides del fútbol argentino como la de la iniciación del primer campeonato puntuable”, escribió Yametti en el capítulo I del libro de su autoría, agregando: “En su campo los ‘Calies’ abrieron la temporada enfrentando al Belgrano FC, mientras en el ‘Old Ground’ el Buenos Aires FC recibió la visita de los otros escoceses, el Saint Andrew’s. Este encuentro –que según la crónica empezó a las dos en punto de la tarde- bien podría denominarse el ‘encuentro de las autoridades’, ya que el Presidente de la AAFL (Argentine Association Football League) defendía la camiseta del BAFC, y enfrente estaba el Secretario y, como línea, A.P. Boyd, futuro presidente de la AAFL. El primer grito de gol de la historia del fútbol nacional se produjo cuando un jugador del Old Caledonians abrió el marcador poco antes de cumplirse los 10 minutos de juego. Lamentablemente, en ninguno de los medios –muy escasos por cierto- consultado se pudo rescatar el nombre del autor de la conquista que, se supone, quedará por siempre en la incógnita”.[3]

La emocionante búsqueda del citado historiador argentino y sus colaboradores, mencionados en notas anteriores, permitió que recorriendo las páginas de los diarios británicos que se publicaban en Buenos Aires, los detalles de veinte partidos y el enfrentamiento extra, final para definir el título. Además del ya citado periódico The Standart, la prensa inglesa en la capital de Argentina en 1891 tenía otras dos expresiones: The British Packet (1831) y The Buenos Aires Herald (1876). Hurgando en esos diarios el historiador Yametti obtuvo detalles de otros veinticuatro enfrentamientos de carácter amistoso, con participación de clubes que no participaron del primer campeonato argentino de la historia. La nómina es la siguiente: English High School, Y.M.C.A., St. John’s, Juvenile E.C. Flores Collegiate School, Flores English School, Lomas Academy fundado el 15 de marzo de 1891 y que poco después será Lomas Academy Athletic Club, Saint Andrew’s 2a. division y Rosario.

Saint Andrew’s AC y Old Caledonians igualados en puntos

Avanzado el campeonato argentino de 1891 organizado, dirigido y supervisado por The Argentine Association Football League, los clubes Saint Andrew´s y Old Caledonians mantenían su condición de invicto goleando a algunos de sus adversarios.

“El 3 de mayo debutó el Buenos Aires and Rosario Railways visitando a Saint Andrew’s. El encuentro arbitrado por el rector del Buenos Aires English School (Alexander Watson Hutton), quien a pesar de que su colegio no había participado, no le retaceaba el apoyo a la organización. Tras esta jornada victoriosa del Saint Andrew’s, el The Standard publicó un artículo con comentarios del novedoso certamen y ¡la primera tabla de posiciones del fútbol! Todo ello sobre la base de la información firmada por el secretario de la Argentine Association Football League (Alec Lemont).[4]

A juicio del autor interesa que los cibernautas que siguen esta serie de notas, retengan esos dos los nombres que aparecen citados por primera vez: Alec Lemon y Watson Hutton. Ambos escoceses. Serán cada uno a su modo los desarrolladores del football association en la capital argentina.

“Cobró importancia, entonces, el enfrentamiento entre los dos clubes invictos, llevado a cabo en los dominios del Old Caledonians, el 17 de mayo de 1891. Podría catalogarse como el primer clásico del fútbol argentino dado que ambos representaban a la misma colectividad en el país. Había antecedentes muy frescos de este derby, ya que el año anterior (en 1890 cuando no estaba creada la Liga) se habían visto las caras en tres ocasiones, con victorias siempre para un mismo lado (Saint Andrew’s). El encuentro fue presenciado por alrededor de 500 espectadores, cifra significativa para la época, resultando una venganza de Saint Andrew’s que logró el triunfo con un tanteador de 4:0 concluyente”.[5]

Los aficionados británicos que seguían las alternativas del primer campeonato argentino de fútbol de la historia advirtieron, que de acuerdo al fixture en la última fecha se enfrentaban Old Caledonians y Saint Andrew’s, ahora ambos con el mismo puntaje. El ganador del último partido que se disputaría el 9 de agosto de 1891 se consagraría campeón. Razones climáticas originadas por temporales y lluvia, pospusieron el enfrentamiento para el 30 de agosto de 1891. Empataron 3:3 en un cotejo emocionante. Movieron la pelota, comenzó el partido y a los tres minutos H. White anotó el primer gol para Old Caledonians. Cuatro minutos después aumentó la cuenta R. Sutherland poniendo el tanteador con dos goles a favor de Caledonians. Una furiosa reacción de los escoces del Saint’Andrew’s emparejó la lucha igualando en dos goles, marcados a los 38’ por J. Caldwell y a los 43’.

Transcurrido un cuarto de hora de la etapa complementaria, nuevamente Old Caledonians se adelantó en el tanteador convirtiendo el gol el puntero izquierdo J. Riggs. El partido contó con 500 espectadores. Arbitró Wilson actuando en las líneas Clarke y J. Riggs.

Primer escándalo en el fútbol argentino. ¿Y las medallas?

Quiso el destino que el primer campeonato de la historia del fútbol argentino se finalizara igualados con 13 puntos Saint Andrew’s y Old Caledonians. El empate en el primer lugar de la tabla de posiciones, reavivó los comentarios que tres días antes del último partido, el 27 de agosto de 1891, comentaban los diarios británicos como una falla de los organizadores. “Los medios de prensa se hacían eco del primer escándalo en el fútbol. Un lector del diario The Standart, identificado como CD, dirige una nota al diario por la cual expresaba: … con respecto a las medallas se me dijo que aún no fueron compradas y por lo tanto no están en exhibición. La cuestión es si estas medallas serán compradas. Entre varios clubes parece existir la opinión prominente de que, si por infortunio algún otro club, en lugar del Saint Andrew’s, gana el campeonato, estas medallas nunca serán provistas debido a que los funcionarios de la Liga son gente del Saint Andrew’s.

Inmediatamente el artículo fue respondido por otro lector, que firmó con el seudónimo de Fair Play (es muy probable que fuera uno de los directivos de la AAFL) afirmando que ‘CD está en un error con respecto a lo de los badges y debería tener más consideración sobre los Brittish Sports y los funcionarios de la Liga. En primer lugar los funcionarios no son gente de Saint Andrew’s. De estos nombres del League Committee: Ravensocroft, Archer, Wolley, McEwen, Hughes, McIntosh y A. Lamont (Hom. Sec.) sólo McIntosh y Lamont son del Saint Andrew’s. Hace dos meses atrás o tal vez más, una reunión de la Liga decidió llamar a un Smoking Concert con cuyos fondos se comprarían los badges. A esa reunión sólo fueron McEwen (Caledonians) y Lamont (Sec. Hon.) y queda fuera de cuestión que ambos querían que el asunto marchara. Es fácil de ver que los Caledonians y Saint Andrew’s estaban ansioso por obtener los badges. Es un hecho conocido que la Liga fue a menudo, si no enteramente formada por Mr. J. Caird (OC) y A. Lamont (SA), quienes desde el comienzo tuvieron poco o nada de apoyo de los clubes, después de haberse juntado y pagado su suscripción. (…) Sin embargo, se supone que el espíritu de cuerpo volvió a primar, ya que la AAFL decidió realizar una reunión para arreglar una fiesta para juntar fondos y comprar las medallas para el ganador (The Standar, setiembre 3 de 1891).

El lugar de la cita es la calle Buen Orden 1595, esquina Brasil. Días más tarde la AAFL se reunió, presidida por el señor Wooley, para discutir sobre el desarrollo del campeonato y su definición. Se supone que el reglamento redactado allá por marzo no contemplaba la eventualidad de que más de un equipo terminaran empatados. Los de Old Caledonians alegaban que debía aplicarse la reglamentación vigente en Inglaterra: el goal average, por el cual le correspondería el título por contar con 2,91 (32 goles a favor y 11 en contra), frente a 1.92 de su adversario (23 y 12, respectivamente). A pesar de ello primó la postura de que el título fuera compartido, declarándose campeón a ambas entidades (The Standar, setiembre 6 de 1891). Ademas el Comité dispuso que ambos clubes disputarían un match por la posesión de las medallas el Domingo 13, en un terreno neutral, que podría ser en Flores (BAAFC) o en el nuevo campo del Buenos Ayres and Rosario Railways en Belgrano. El señor J. Wilson fue elegido juez y se le instruyó que, en caso de un nuevo empate surgiera luego de la hora y media habitual, ordenara a los equipos jugar un extra de 30 minutos. Debido a la asfixiante situación económica de la Liga –que entre otras cosas no permitió comprar dos juegos de medallas-, y con la excusa de que era el cierre de la temporada de fútbol, se creyó conveniente cobrar una entrada al campo y los ingresos agregarlos a los fondos de la Liga.

[1] Información recopilada por el historiador argentino Jorge Gallego, conteniendo los sucesos más importantes registrados en las Islas Británicas y en Argentina relacionadas con el fútbol y otros aspectos de la sociedad, entre 1857 y 1890.

[2] Carlos F. Yametti. Ob. Cit. Pag. 20. Historia del Fútbol de la AFA / Orígenes 1891 / 1899.

[3] Carlos F. Yametti. Ob. Cit. Pag. 21 – 22.

[4] Ibídem. Pag. 22.

[5] Carlos F. Yametti. Ob. Cit. Pag. 22.

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