Domingo 27 de julio de 1930/ URUGUAY FINALISTA y a las puertas del TRICAMPEONATO MUNDIAL!!


Pocas veces los pronósticos resultaron tan exactos: los dos finalistas de Amsterdam,  de dos años antes, enclavados en el lugar del mundo dónde se jugaba en ese momento el mejor fútbol del planeta, volverían a encontrarse en la final del Mundial del 30.

Tan parejos y tan paralelos los caminos de ambos vecinos, que a los seis goles de Argentina el sábado en la primera semifinal, lo continuaron otras seis conquistas de los celestes el domingo, esta vez ante Yugoslavia, en la otra semifinal. Con sendas goleadas, Uruguay y Argentina se aseguraron el lugar en la gran final del miércoles 30 de julio.

Aquel domingo 27 julio el Estadio Centenario está rebosante. Eduardo Gutiérrrez Cortinas recuerda en el fascículo de Estrellas Deportivas de hace 30 años que ” El partido Uruguay – Yugoslavia tuvo un gol yugoslavo de entrada y otro anulado por fuera de juego, que dejó al Estadio Centenario en silencio. Era la misma formación celeste que jugara contra Rumania y maravillara. Qué estaba pasando… ? Pero no tardó la reacción y el alivio. Empató Cea- cómo siempre que en los Juegos Olímpicos o en la Copa, Uruguay fue perdiendo- y ya el primer tiempo terminó 3 a 1 para los celestes. Sin mayor esfuerzo se llegó a un idéntico 6 a 1 en la otra semifinal. Como para no ser menos. Como para dejar bien en claro que también  nosotros podíamos llegar a la media docena ” 

Las críticas que en días anteriores se habían volcado sobre los cinco ágiles de la delantera, pidiendo modificaciones, aludiendo ” al equipo que quiere la gente” y exigiendo la sustitución del ” canario” Iriarte,  pero no surtieron efecto. Se reiteró la alineación que había jugado y goleado a Rumania.  Con tres goles del Vasco Cea, dos de Anselmo, y uno del cuestionado Iriarte, Uruguay abrochó la media docena para golear a los yugoslavos.

El árbitro fue el brasileño Almeida Rego. Un día antes, el juez había sido el belga Langenus. Otros tiempos: el pito europeo ya había arbitrado a Argentina ante Chile en el cierre de la fase inicial, volvió a hacerlo en la semifinal ante Estados Unidos, y reiteraría como juez de la final. Tres partidos seguidos le hizo Langenus a Argentina. Definitivamente otros tiempos.

Carlos Martínez Moreno, en el fascículo de ” 100 años de Fútbol” , escrito hace 50 años, corre por las mismas líneas argumentales para explicar la segunda semifinal del Mundial. ” Al día siguiente, domingo, con la misma alineación dispuesta para ganarle a Rumania, el equipo uruguayo liquidó fácilmente las esperanzas de Yugoslavia. Acaso alguien pudo verlas cercanas cuando Sekoulich, en una jugada de contragolpe, consiguió ventaja para los europeos a los 4 minutos. Pero el equipo uruguayo , sin repetir el maravilloso primer tiempo contra Rumania, no se desconcentró y se dio a agobiar, con abismales diferencias de calidad de juego, a la defensa que terminaba en Yakchich, en su gorra y en sus guantes blancos. 

Cea- llamado ” el empatador olímpico”, título que consolidaría tres días después- emparejó las cifras. Y Anselmo, estupendo artista del fútbol, colocó dos goles más- el primero de ellos de cabeza- en el resto del primer tiempo, el cuál finalizó 3 a 1, sin posible incógnita, a favor de Uruguay. En el intervalo ya podía hablarse de la final entre los rioplantenses” 

Tres goles más hubo en el segundo tiempo: de Iriarte el primero de ellos, de Cea los dos restantes. ” 

 

Los dados estaban echados. Tres días después, en el epílogo de julio, el miércoles 30, el país se paralizaría. Uruguay y Argentina estaban citados para la primera final de las Copas del Mundo. 

 

URUGUAY 6- YUGOSLAVIA 1 

Goles: Cea ( 3), Anselmo (2) e Iriarte; Sekoulich

Uruguay: Ballesteros, Nasazzi, Mascheroni, Andrade, Lorenzo Fernández, Gestido, Dorado, Scarone, Anselmo, Cea, Iriarte.

Yugoslavia: Yakchich, Ikvovic, Mihajlovic, Arsenievic, Stefanovic, Djokic, Tirnanic, Marianovic, Beck, Vujadinov, Sekoulic.