Los Rentistas que trabajan por la gloria


Los 88 años encontraron a los Bichos Colorados en su mejor momento deportivo. El plantel superior masculino pateó el tablero de la lógica de nuestra competencia local al coronarse campeón del Torneo Apertura el 14 de octubre de 2020.  El desempeño de la segunda parte de la temporada no se correspondió con lo hecho al principio  pero el rojo volvió a dar la nota al vencer al virtuoso Liverpool en la semifinal del Campeonato Uruguayo. Los 3 penales atajados por Rossi le dieron el pase a la gran final y su primera clasificación a la mítica Copa Libertadores de América.  Rentistas, al igual que en sus albores, quiere seguir creciendo a través de la conquista de nuevos territorios inexplorados. En los años 40, la aventura consistió en dejar la liga barrial para afiliarse a la AUF. En pocos días, comenzará  su expedición por el mayor torneo continental.

Todo empezó en 1933, un año de quiebre en la vida institucional del Uruguay. El Presidente Gabriel Terra, elegido democráticamente en 1931, propició un golpe de Estado el 31 de marzo de 1933. Una jornada triste de nuestra historia que estuvo marcada por la de sangre de Baltasar Brum. El ex Presidente se suicidó en la puerta de su casa de la calle Río Branco como forma de resistir el inminente arresto por su pública oposición a Terra. Brum tomó un pequeño revólver y frente a un grupo de correligionarios se pegó un tiro en el pecho tras exclamar bien fuerte “¡Viva Batlle! !Viva la libertad!”.

Los días previos al golpe de Estado fueron muy convulsionados en el campo de la política. Sin embargo, la mayoría de la sociedad sIguió su ritmo cotidiano sin mayores alteraciones.  En los albores del golpe, el día 26 de marzo, un grupo de jóvenes tuvo la iniciativa de armar un cuadro de fútbol en las inmediaciones de la esquina de General Flores e Industria. Un fenómeno que se repetía por doquier en cada esquina de la ciudad y en cada pago de la campaña. Entre los propulsores  se encontraba el fervoroso Esteban Marino. “El Turco” era hijo de un matrimonio libanés que encontró en el Cerrito de la Victoria su lugar en el mundo. En 1929, Esteban y otro grupo de muchachos conformó un cuadro que fue bautizado de forma homónima al barrio. Marino jugó en los primeros partidos de Sportivo Cerrito y fue una figura trascendental. “Mi puesto en el cuadro era de centreforward. Bueno, era le goleador” relató el afamado referee al mensuario Periscopio en marzo de 1996.  Pero el goleador se “rechifló” y cruzó la calle para armar un nuevo cuadro. “En Juan Rosas y Santana había un predio baldío. Al lado estaba una de las canteras y allí, frente al rancho de Pascual y Carlos Pizzi, y con camisetas rojas, empezamos a practicar. De ese grupo quedamos Antonio Santullo y yo. Ya estábamos jugando, con gran suceso, pero el club no tenía nombre. Un día, nos reunimos y les pregunté. ´¿Vos trabajás?´´No´- contestaba cada uno.  ´Che, entonces viven de rentas´” les dijo Marino . A partir de ese diálogo, Don Emilio Pronzolino propuso denominar al nuevo equipo “Rentistas”. Así culminó el proceso de génesis de la nueva institución que dividió la pasión futbolera de la zona en dos grandes parcialidades. Las camisas amarillas con vivos verdes de Cerrito se afianzaron a los pies del Santuario Nacional del Sagrado Corazón mientras que los Bichos Colorados se asentaron con mayor presencia en los barrios de Porvenir y Pérez Castellanos. De esta forma, surgió la rivalidad clásica entre cuadros de barrios vecinos.

 De la liga barrial al fútbol asociado.

Los primeros pasos se dieron en un contexto amateur donde la defensa de los colores y el honor de la victoria remuneraban todos los esfuerzos. Esteban jugó algunos años más hasta que comenzó a impartir justicia en los más diversos campos de juego del mundo. Entre sus recuerdos como futbolista de Rentistas compartió, en aquella entrañable charla del 96, los cruces con Artigas de Sauce. “Tenía fama de invencible. Goleaba a todos sus rivales. Y vino el desafío. Fuimos y ganamos 4 a 0. Los 4 goles los hice yo. Los del Artigas habían quedado ´calientes´ y pidieron la revancha. Viajamos en excursión. Hinchas, familiares, como se estilaba en esos tiempos cuando la gente se divertía. Nos recibieron con asado y vino. Pero fuimos tan ingratos que les metimos 5 y a mí me anularon un sexto gol que hice sobre la hora.” Los Bichos Colorados dejaron picantes ronchas en 1938 y nunca más fueron invitados a jugar a los pagos sauceños. Marino continuó con su formidable carrera de juez y siguió colaborando de forma intensa con el crecimiento deportivo y social del club.

Formación titular de 1936

El cuadro comenzó a forjar su nombre y se inscribió en la desaparecida Liga Centenario para acceder a un calendario regular de partidos.  Su actuación fue superlativa y obtuvo el tricampeonato de dicha competición. Estos éxitos futbolísticos motivaron la decisión de ir a las oficinas de la AUF  a solicitar su afiliación en 1947.  El benjamín fue anotado  en la Divisional Extra B y durante su primera temporada culminó en el sexto puesto. Al año siguiente, ganó el título y ascendió a la Divisional Extra A y seguidamente, logró el pase a Intermedia al conseguir un nuevo lauro.  Alternó por varios años en estas dos categorías hasta que ganó el campeonato de la tercera divisional de nuestro balompié en 1966. Este paso fue fundamental  en su consolidación como club profesional. Saltar a la vieja B significaba comenzar a entreverarse con varios clubes de vasta experiencia en primera con reconocidos futbolistas en el ámbito profesional. El  debut en la segunda división se produjo el 21 de mayo de 1967 frente a River Plate y el partido culminó en empate sin goles. Los Bichos disputaron cuatro temporadas en esa categoría hasta que concretaron el sueño de jugar en la A. Un acontecimiento que adquirió ribetes épicos al ser conseguido frente a su tradicional adversario. Rentistas venció por 2 a 0 a Cerrito en  el Estadio Luis Franzini por la penúltima fecha del torneo de 1971. El cuadro que entrenaba en un terreno baldío a orillas de una cantera de piedra se transformaba en un club de primera.

La sede de General Flores 4020 fue inaugurada en 1972. Un año marcado a fuego en la historia roja por darse también su debut en primera. El inmueble es un verdadero punto de referencia de la zona con su popular tablado, los ensayos de reconocidas agrupaciones carnavaleras y sus dos gimnasios al servicio de la masa social y del barrio en su conjunto.

La consolidación como club profesional 

Desde que Rentistas accedió a la ex Primera B nunca más volvió a bajar de esa categoría. Subió en 1972 a la A y jugó 9 temporadas seguidas hasta su descenso en 1980. Luego, volvió a ascender en 1988 y se mantuvo hasta 1992. Ese año volvió a perder la categoría pero se despidió de la competición con una picadura bien grande a los tricolores, uno de sus rivales favoritos. Nacional desarrolló una destacada actuación con la arrasadora dupla de ataque integrada por Julio César Dely Valdés y el “Misionero” Vidal González.  Sin embargo, el campeón fue humillado por Rentistas al vencerlo con autoridad por 4 a 0. El partido se jugó el 26 de setiembre de 1992 en el Estadio Centenario y la escuadra roja estuvo integrada por Balerio, Maristán, De León, Salgado, Santos, Lombardi, Caraballo, Acosta, Correa, Seguessa y Andrada. El director técnico era Juan Carlos Blanco y los goles fueron convertidos por Andrada (9´ y 73´) y Correa (16´ y 31´). Los bolsos terminaron dando la vuelta  ese año mientras que el rojo bajó. Pero ese triunfo significó el inicio de “El récord de Rentistas” según la página nacionalófila Escribe el corazón. Ese ciclo exitoso comenzó con la goleada de 1992 y continuó, cuando volvieron a enfrentarse, con 4 triunfos consecutivos por 1 a 0 (25/5/97, 1/9/97, 19/4/98 y 6/9/98). Un período hegemónico que sometió al tricolor a una verdadera alergia a los Bichos Colorados.

El Complejo Rentistas se ubica en Camino Mendoza y Rigel. Fue inaugurado el 2 de agosto de 1998 por la primera fecha del Torneo Clausura con el partido entre el dueño de casa y Liverpool. El cotejo culminó con empate por 1 a 1 y el primer gol oficial lo convirtió Rafael Reffatti. Para su construcción, fue fundamental el dinero obtenido por el pase del jugador de la cantera Alejandro Melogno. El joven defensa fue vendido a San Lorenzo de Almagro tras ser vicecampeón mundial sub 20 con la selección uruguaya. 

“El mejor rojo de la historia”

Así denominó el Diario El Observador a un artículo recordatorio sobre la extraordinaria campaña del Clausura 1998. Un titular periodístico interpelado por la reciente campaña conducida por Alejandro Cappuccio.  El joven técnico Martín Lasarte asumió el desafío de salvarlo del descenso y culminó peleando el segundo torneo corto del año. El club llegó a la última fecha con la posibilidad de ser campeón recibiendo a Danubio en el novel Complejo de Camino Mendoza. La franja no se apiadó de la ilusión del anfitrión y se impuso por un lapidario 2 a 0. A su vez, la primera anotación danubiana facturada por Julio De Souza cortó la extraordinaria marca de 947 minutos sin recibir goles de Álvaro Núñez. El arquero fue una de las principales estrellas de esa temporada y con su imponente invicto accedió al podio de los guardametas más imbatibles de nuestro fútbol. El club jugó la Liguilla de fin de año y logró la clasificación a la extinta Copa Conmebol. Posteriormente, la Comisión Directiva renunció a participar de ella postergándose se debut internacional hasta 2014,

La década ganada.

Los primeros años del SXXI volvieron a estar marcados por la oscilación entre primera y segunda división. En 2013, el “Fito” Barán condujo tácticamente al plantel que ascendió tras vencer a Miramar Misiones por 3 a 0. El equipo inspiraba mucha confianza para tener una buena temporada pero el escepticismo predominaba por los antecedentes del siglo en marcha. El equipo alcanzó un alto nivel de rendimiento y consiguió la clasificación a la Copa Sudamericana. En esta oportunidad, si se usufructuó el derecho a jugar un torneo internacional oficial y el sorteo indicó que Rentistas debía enfrentarse al gigante paraguayo de Cerro Porteño. El partido de ida se jugó el 19 de agosto en el Estadio Luis Franzini y el equipo de Barrio Obrero de Asunción se impuso por 2 a 0 al de Pérez Castellanos. La revancha se jugó a los siete días en La Olla y Rentistas devolvió la gentileza con su triunfo por 1 a 0. Gustavo Alles convirtió el primer gol oficial internacional del club a los 12 minutos de juego. Los rojos charrúas lucharon hasta el final pero no pudieron revertir el marcador global. Igualmente, la experiencia de participar en la Copa Sudamericana fue un gran éxito a todo nivel.

Desde la B a la Copa Libertadores

El 14 de diciembre de 2019, Rentistas selló un nuevo regreso a primera división tras vencer a Villa Española por 2 a 0 en el Complejo. La Sociedad Anónima Deportiva (Rentistas SAD) que gestiona el plantel profesional, en consonancia con la comisión directiva, trabajó en absoluto silencio y armó un equipo “para hacer historia”. El mercado de pases trajo consigo la partida de algunos baluartes del ascenso como lo fueron Maximiliano Callorda, Bernardo Long, Tomás Lerman o Héctor “Romario” Acuña, pero también favoreció el arribo de futbolistas de jerarquía que terminaron siendo fundamentales para obtener el Torneo Apertura. Alexis Rolín, Yonathan Irrazábal, Maximiliano Lemos, Maximiliano Amondarain, Robert Ergas, Mauro Valiente y Carlos Villalba llegaron desde diferentes clubes del exterior junto a Ramiro Cristóbal proveniente de Defensor Sporting.

La primera jornada marcó el debut del último de los ascendidos ante el campeón defensor del título. Rentistas fue al Estadio Centenario y superó a los tricolores por 2 a 0 con goles de Maximiliano Flacón (47´) y Renato César (67´).  Un resonante triunfo al que se agregaron dos victorias más frente a los rojiverdes de Boston River (3 a 2) y Deportivo Maldonado (4 a 1). Un arranque de temporada espectacular con el 100% de los puntos ganados. La confirmación de los primeros casos positivos de COVID-19 paralizaron la actividad el 13 de marzo con “El Renta” en lo más alto de las tablas del Torneo Apertura y del descenso. Los entrenamientos volvieron en junio y el Poder Ejecutivo aprobó que la competición profesional retornara el 8 de agosto. La postergadísima cuarta fecha se inició con el partido disputado entre el líder y Liverpool en las viejas canchas de Perrone. El encuentro finalizó 1 a 1 y fue el primero de una serie de cuatro empates consecutivos. El último de ellos frente a Peñarol en el Estadio Campeón del Siglo. El encuentro frente a los mirasoles parecía perdido en el primer tiempo, pero los dirigidos por Cappuccio emparejaron las acciones y alcanzaron un emotivo empate 2 a 2. Esta remontada inflamó el ánimo del equipo comenzando a sumar varios triunfos al hilo. Una sumatoria que se vio favorecida por las unidades que iban relegando los grandes junto a Wanderers y Cerro Largo. El traspié sufrido en el Trocolli ante Cerro por la fecha 13, día en que perdió el partido y el invicto que venía desde la B,  llenó de emoción la definición del campeonato. Albos y colorados  terminaron cosechando la misma cantidad de puntos  y el Reglamento estableció que se disputara una gran final del miércoles 14 de octubre.

                                                            “La hermosa oportunidad de hacer historia”

Esto escribió el director técnico sobre una pizarra ubicada en el vestuario visitante del Centenario. La posibilidad de concretar un hecho inédito en la vida de la institución estaba a tan solo 90 minutos de juego. Irrazábal, Rodales, Rolín, Falcón, Abero, Romero, Abisab, Cristóbal, Villalba, César y Vega fueron quienes vistieron las once camisetas rojas que salieron a la cancha por el túnel que los llevó a la gloria. El partido fue sumamente parejo y el tiempo reglamentario culminó empatado sin goles. Se acudió al alargue y a pocos instantes de iniciado, Gonzalo Vega metió un furibundo zapatazo que estremeció la red del arco de la Ámsterdam. La esquina de General Flores y Serrato explotó de júbilo porque el cuadro comenzaba a acariciar su primer trofeo en la máxima categoría.  Desde allí hasta el final, todo fue un verdadero suplicio. El tiempo pareció detenerse porque las agujas del reloj no alcanzaban más el minuto 120.  El juez pitó el final y el hecho se consumó. Una nueva hoja en el libro de epopeyas del  fútbol uruguayo se estaba imprimiendo con una hazaña jamás contada hasta ese momento; la de Rentistas campeón del Torneo Apertura de Primera División y  vicecampeón uruguayo. Un logro muy importante que merece ser celebrado y que promueve metas más ambiciosas. Porque ahora, llegó el momento del sueño americano.

 

Carpani, Lista y Pallares. Marino: su fama no empata con los amigos que ganó en la vida. En Periscopio N° 6, marzo 1996, Montevideo.

Escribe el corazón.  “El récord de Rentistas. En: http://escribeelcorazon.com.uy.